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Hoy es el día en que, luego de cuatro intensos años, Michelle Bachelet, la primera mujer en llegar al cargo, deja la presidencia de Chile. Un viaje con mucha turbulencia, pero que logró aterrizar en buenas condiciones.
Vaya que le tocó duro. No quito de mi mente 2006, sus primeros meses, en que hubo muchos conflictos. La revolución pingüina y los paros en la salud, que le trajeron varios dolores de cabeza. Más adelante, vendría el caos del Transantiago y algunos casos de corrupción. Y como guinda de la torta, las descordinaciones que cobraron vidas en el Terremoto del 27/02.
Muchos dudamos de la gobernabilidad de Bachelet en esos momentos. Incluso, pensamos que no alcanzaría a terminar su período, que renunciaría (o sería destituída) antes. Sin embargo, la historia fue distinta. Logró salir adelante, y gracias a sus políticas sociales y manejo durante la crisis, no sólo pudo terminar su mandato, sino que también se convirtió en el Presidente saliente con mayor aprobación en su gestión.
Extrañaré de Bachelet esa imagen cordial que proyectaba. Difícilmente perdía la tranquilidad, y esa tranquilidad llegaba a nosotros (pese a que tuviera ministros prepotentes). Bachelet, más que presidenta, era como nuestra mami, o como la Señora Juanita que nos representaba. Su cercanía, ahora que regresa un hombre al cargo, será lo que echaremos de menos.
No sabemos si es un “hasta pronto” o un “hasta siempre”, pero su calidez será recordada.
Adiós, Michelle.
Se van, se van, se van. Los 16 cubos en perspectiva isométrica que formaron el logotipo del Gobierno de Chile desde que asumió Ricardo Lagos en 2000. Piñera los reemplazará por un escudo gris triste y milico, junto con una tipografía moderna y una combinación de colores rara.
Los cubos se van, y aunque los extrañaré, ciertamente cumplieron su misión, la misma que realizará el nuevo -y feo- logo. Unificar la imagen corporativa de los servicios gubernamentales, lo que antes de Ricardo Lagos, no existía.
¿Se acuerdan del sol multicolor del Ministerio de Salud? ¿Las casitas del MINVU? ¿La estrella del Mineduc? ¿La flor del Sernam? ¿La escalera del FOSIS? Antes del año 2000, cada dependencia del Gobierno tenía su propia imagen corporativa (y algunos casos, ni eso). El escudo de Frei y la Estrella de Aylwin sólo representaban a la Presidencia, no al Gobierno como lo hicieron los cubitos.
Con los cubitos, se impuso una imagen común para todos los ministerios, servicios y oficinas del Gobierno, siendo muy pocos los que sobrevivieron a tal imposición, como el SII o el INP. Y claro, las empresas estatales, que durante los años de Lagos igual recibieron su modernización de imagen, como Codelco o el BancoEstado.
Un cambio tan profundo como representó la imposición de los cubitos permitió el reconocimiento de todos los servicios dependientes del Gobierno por parte del común de la gente.
Y aunque sea feo, está claro que el nuevo logotipo cumplirá la misma misión que los cubitos que se van.
Tras la catástrofe que vivió nuestro país, todos los ojos han estado puestos en la descoordinación de dos servicios dependientes del gobierno, el SHOA y la ONEMI. Sin embargo, pocos se han asomado a ver las consecuencias que ésta tendrá en el gobierno de Piñera.
Los días anteriores al terremoto, parecía que el Presidente electo estaba buscando una excusa para graduar el cumplimiento de sus promesas de campaña. Dijo que “por legítimas y justas que sean, no todas (las demandas ciudadanas) podrán ser satisfechas” (El Mostrador), debido al déficit fiscal que le había dejado Bachelet (La Nación). Sin embargo, tras la terrible catástrofe ocurrida en el país, ya no tendrá que inventar excusas; obviamente deberá cambiar su agenda económica.
El último presidente de derecha, Jorge Alessandri, también tuvo que reformar su plan de gobierno por el terremoto de 1960 (Miami Herald). Sin embargo, la derecha chilena de los sesentas aún no caía en las redes del neoliberalismo friedmanita. Distinto fue para el terremoto de 1985; tras la catástrofe, el Chicago Boy Hernán Büchi tomó todo el poder económico, e implementó medidas que terminaron de raíz con el proteccionismo estatal (Simenon).
Hoy, Piñera tiene las condiciones necesarias para dar un nuevo golpe neoliberal, o como diría Naomi Klein, para inducir a Chile a La doctrina del shock; de hecho, algunos ya le están dando pautas para implementarla (Blog de la República). Podríamos decir entonces que se viene “el saqueo” empresarial a Chile.
Hace instantes leí en Facebook una nota de un amigo (recomiendo leer link) en la que hablaba del eficiente funcionamiento de las medidas de emergencia durante el gobierno de Salvador Allende para el terremoto de 1971, y hubo un par de cosas que me llamaron poderosamente la atención y que son sumamente necesarias para mejorar y entender, de mi punto de vista, lo sucedido recientemente.
Una de las cosas que afectó considerablemente a la rapidez del catastro de fallecidos, afectados y daños es la hipercentralización que sufre nuestro país en la actualidad. A Chile, con la geografía que tiene, se le hace imposible hacer bien las cosas cuando todo depende de la capital, Santiago. Es necesario potenciar los gobiernos regionales y provinciales y darle mediana autonomía. El primer paso, por ejemplo, es la democratización de los altos cargos en estas divisiones administrativas: que los ciudadanos escojan a sus intendentes y gobernadores.
Además, hay que hacer una diferenciación en las épocas. En aquellos años existía el real concepto de socialismo, término auténticamente derivado del “ser social”, donde todos considerábamos a la persona del lado como un chileno más (sin ánimos de generalizar, tampoco). En cambio, ahora la sociedad es más individualista, piensa en sí mismo antes que el resto. La frase “la libertad de uno termina cuando empieza la del otro” ya es sólo un cliché, y es por esto que se justifica la presencia de militares en las zonas más agolpadas por el terremoto y maremoto, ya que las libertades personales han sido agredidas por la propia gente que día a día se olvida que todos somos iguales en derechos y deberes.
Esto es todo un ciclo: si el Gobierno no hace eficiencia, el pueblo toma su instinto animal y vulnera todo lo que tiene a su lado.
El norte de Chile no sintió este terremoto. Pero en mi vida en este norte, donde vivo, dos terremotos he sufrido en carne propia: El 95 y el 2007. El primero, también en la madrugada, el otro a mediodía, en un día habil.
La madrugada probablemente sea la mejor hora para que ocurra una catástrofe así, ya que la mayoría de la gente se encuentra en casa durmiendo y los daños personales se minimizan. Pero a cambio, se debe sufrir toda una noche a oscuras, sin luz, sin agua, sin medios de comunicación y con constantes réplicas.
Lo peor ya pasó. Las replicas seguirán siendo intensas en ocasiones, pero ya no serán tan fuertes como el seísmo principal.
Ahora llegó el momento de unirnos como país. Este desastre ocurre a días de un cambio de gobierno para el que varios sectores se estaban preparando para no recibirlo amistosamente, sino con protestas y manifestaciones. Ya no es el momento de peleas y divisiones tontas. Es el momento de ayudar en lo que cada uno de nosotros podamos, y de unirnos todos para levantar nuestro país.
De cosas peores hemos salido adelante. El terremoto no nos ganará. Porque si lo hace, al dividirnos, al aprovecharnos de la situación, definitivamente estaremos jodidos.
Vamos Chile que se puede.
Emplazado en la esquina de Catedral con Matucana, frente al metro Quinta Normal aparece un gigantesco paralelepipedo horizontal que esta sobre un gran agujero diagonal y sobre dos fuentes. Verdaderamente poetico, es el Museo de la Memoria y los D.D.H.H.
Pero lo que realmente importa es su contenido. Comenzando por un patio con los derechos humanos escritos en letras de cobre (creo que tambien tenian cromo) y un mural sobre la última actuación de Victor Jara que da hacia el metro. Entrando ya al edificio hay un Hall que nos muestra los memoriales que hay en Chile: placas, sillas, esculturas y piedras, piedras para no olvidar a quienes se les violaron sus derechos humanos entre 1973 y 1990. Si, por que el principal tema del museo es reivindicar en la memoria nacional lo ocurrido bajo la dictadura militar. 11 son las salas que nos hacen explorar los resultados de las Comisiones de Verdad que ha tenido Chile desde el 90′ rescatando recortes de prensa, documentos de estado, frases, personajes, afiches, sueños perdidos, esperanzas, exilios, desapariciones, mentiras, colapsos y dibujos de los niños que nos recuerdan el último periodo de oscurantismo de nuestro país.
Creo que este lugar es una visita obligada, particularmente su sala Ausencia y Memoria que es toda una obra de arte; emotiva y profunda. La versión, por más cesgada que sea, es una mirada potente y profunda a lo que vivio la Sociedad Chilena ese entonces y que nos invita a reflexionar hacia donde queremos el Chile del mañana.
El clima anda extraño. Al menos estar en Febrero y tener 28º máximos en SCL a mi me parece extraño. Tambien le es extraño a los bonaerenses el que en dos horas les llueva lo mismo que en tres meses y más extraño es que suceda en verano. Se supone que estamos viviendo el fenómeno del niño, pero más yo ahora lo llamaría el loco: La camanchaca esta más brava que nunca en el norte, tanto que dejo aislado el turistico pueblo de Aguas Calientes y los viajes a Machu Pichu que muchos hariamos quedaron para mejor tiempo, tambien en el hemisferio norte ataca el Niño haciendo muy fuertes nevasones que dejan bloqueados los caminos y enclaustran a los gringos a sus casas, anclandolos al televisor y haciendo que consuman los viveres más caloricos aumentando la obesidad del país del tío Sam. Mientras en Australia se queman los bosques más biodiversos del mundo en tan solo una tarde y en Italia caén los cerros borrando poblados sin levantar ni una sola ceniza como cuando se borro Pompeya, pero amenazando la vida de muchisimas más personas que en aquella trágica y épica vez.

Si en estos colores no reconoce locura, yo no se cuan sano es usted mentalmente
El que me diga que esto no es cambio climatico a causa del calentamiento global que le hagan ver. Las consecuencias de la acción antropogenica se dejan ver cada vez más, por más que a Chile le convenga (?) puesto que tendra mejores temperaturas, según su informe Stern. Aunque no creo que le convenga tener 30% de pp en la zona Central en solo 30 años. Debemos hacer algo, aunque con este escenario yo no se por donde comenzar.