¿Aún así, necesitas una explicación en más palabras? Revisa el artículo de presentación
Los medios, principalmente la televisión y los grandes diarios, esta últimas 3 semanas han pecado de omisión, omisión de una realidad latente y palpitante que yo llego a ver ya que soy parte de la noticia que no se ve.
Comencemos por el caso de los mapuches, que luego de 45 días ha comenzado a aparecer en la opinión pública, utilizando un fenómeno más de redes sociales que de medios tradicionales, donde la noticia de los mineros ha tenido a la nación estupidizada como si fuera el reality show más morboso que podamos concebir. El proyecto “Punta de Choros”, sus protestas, vídeos y solución son también parte de esas noticias que han sido silenciadas hasta que explotan por todas partes y se convierten en el conventilleo del pasillo. La tomas en Rapa-Nui, las movilizaciones de la ANEF por los despidos y de los estudiantes por la educación pública, donde incluso anduve yo, también están en la zona de no publicar.
Mientras, la sociedad ve un espectáculo donde las soluciones caen por arte de magia y aparecen emanadas de un gobierno que no sabe evitar las crisis y que salva la jornada poniendo plata e influencias cuando ya esta la cagada misma y vivimos comiendo del mismo pan y disfrutando el mismo circo, como si nada que no este en los medios pasará.

Mi abuelo trabajo muchos años en una mina, en Lota. La imagen que ilustra este artículo, es de un accidente ocurrido en Octubre de 1994, donde 20 mineros fallecieron al estallar un bolsón de gas grisú. Mi abuelo conservo este diario, y cada vez que lo leía, lloraba. Hace años que ya sea fue, pero estoy seguro que ante el accidente de la mina San José, estaría igual: llorando cada vez que pasan la noticia.
Han pasado muchos años y poco ha cambiado en la sociedad en lo que respecta el trato con los mineros: sueldos indignos, condiciones peligrosas, empleadores ambiciosos, y la eterna duda de no saber si se llegará a la casa. Hay excepciones, pero son un lado totalmente opuesto: mineros que organizan huelgas para que les aumenten el sueldo cuando ganan más de un millón de pesos y, encima, obtienen bonos por “términos de conflicto”. La brecha de diferencias e injusticias es abismal, y nada se hace para evitarlo. “Es justo lo que pedimos” reclaman los de CODELCO como excusa para que les aumenten el sueldo. “Es justo lo que pedimos” reclaman los de la mina San José para entrar y rescatar a sus compañeros. ¿Que será más justo? ¿Subirle el sueldo a quien ya gana suficiente o permitirles a unos mineros colaborar en el rescate a sus compañeros?
Aquí no hay una sola injusticia, y no se tratan solamente de seguridad. La injusticia más grande es aquella que empuja a algunos a arriesgar su vida internándose en cavernas sin salida mientras otros con comodidades reclaman más. Y esto, es solo una piedra más.
Uffff, twitter nos cambió la vida a muchos, gracias a sus infinitas posibilidades de interacción. Y el objetivo de esta columna no es condenar una de ellas (sería muy descarado de mi parte xD), sino aportar unas cuantas observaciones.
Me refiero a las relaciones sentimentales entre tuiteros.
No faltará el amargado que las condene a priori, recurriendo a un prejuicio repetitivo. El mismo con el fundamentará que una relación entre quiénes se conocieron por twitter está condenada por default al fracaso. No coincido con ese descarte tan categórico.
Porque se trata de relaciones humanas, mucho más allá del medio utilizado para conocerse. Y el futuro de una relación así dependerá únicamente de cómo ambas personas consigan desarrollar su noviazgo, con todo lo que implica, que como sabemos quienes hemos tenido pareja en algún momento de nuestras vidas, no es poco.
Ahora, externalizar en el timeline los sentimientos hacia el tuitero/a que amas, no creo que sea una buena idea. Y no necesariamente porque puedas molestar a tus seguidores (aunque en el caso de relaciones tuiteras gay no falten los ofendidos), sino porque puedes terminar tuiteando algo de lo que después te arrepentirás, si llegaras a terminar aquella relación, lo que al final resultará incómodo nada más que para ti.
Eso no significa que no puedas decirle de repente a tu follower-novi@ cuánto l@ amas con un reply, sino, que mejor no excederse, total, para despedirte cariñosamente de tu +1 cada día están los DM o hasta los SMS.
![Cobquecura+Terremoto+2010[1] Cobquecura](http://colapso.cl/engine/wp-content/uploads/2010/05/Cobquecura+Terremoto+20101-300x225.jpg)
Me lo he preguntado mil veces. Y es que toda la atención se enfoco en Concepción, Iloca y Constitución, pero poco se ha hablado del pequeño pueblo que fue el epicentro del terremoto de ese 27 de Febrero, a pesar de que el 95% del pueblo esta en el suelo, pero sin victimas fatales. Claro, si no hay muertos, no es una noticia muy interesante. Si no es eso, explíquenme porque casi nada se ha hablado de este pueblo.
Cuando entenderán los medios que una noticia no debe ser impactante para vender, sino, para informar. Pero no, sigamos así, que el dinero es el lector más fiel y una noticia de un edificio que colapso es más impactante y sangrienta que un pueblo que solo tiene un 5% en pie y que fue el epicentro del terremoto más grande que ha afectado a Chile en los últimos 50 años.
Ya se cumplieron 3 meses de la tragedia, y aún siento que todo esto se enfoco en Concepción a pesar de que no toco tsunami, a pesar de que comparada con otras ciudades quedaron más estructuras en pie y hubieron menos muertos. Pero los saqueos venden.
No menosprecio a quienes vivieron la catástrofe en Concepción u otros puntos que se han enfocado altamente los medios. Menosprecio la labor de los medios, que se encargaron de mover el epicentro de un terremoto más de 50km de su origen y que han sabido sembrar en la mente colectiva que todo esto ocurrió en Concepción.
¿Como se sentiran los habitantes de este pueblo? Los dejo a su criterio.
Todos tenemos miedos, miedos que nos persiguen en la cotidianidad de nuestras vidas. Yo, por ejemplo le tengo miedo al fracaso más que a cualquier cosa. Si, si, diganme que en el errar está el aprender o lo que quieran. Para mi no. En el errar está el dolor, dolor del que tanto huyo por más resiliente que sea cuando lo enfrento. Que pueda aguantarlo mejor que algunos no quiere decir que lo ande buscando. Tan masoquista no soy.
Mi vida estas semanas esta bañada en un miedo que me colapsa, como el miedo que muchos compatriotas sufren cuando ven el cielo nublado y saben que no tienen casa por que sus casas se cayeron con el terremoto. Miedo como el de muchos hombres y mujeres chilen@s que ven como Piñera nos vende neo-populismo y Chile continua yéndose al carajo. Miedo con el que muchas personas cargan cuando los errores del pasado cobran su tajada en el momento más inoportuno. Causas distintas para el mismo miedo, miedo con sabor a metal oxidado que pasa por nuestras lenguas y que nos paraliza y colapsa casi cualquier intento por seguir.
Pero hay una solución que no falla: Enfrentar el miedo. Cuando arremetemos contra lo que tememos o pedimos consejo lo más probable es que salgamos ganando. Nosotros únicamente somos nuestros peores enemigos al quedar contemplativos ante el miedo. Dale hermano, pelea por tu causa, que esa determinación nos hará disipar el miedo y hacerlo desaparecer ¿Y sabes que es lo mejor? Vas a ganar tú.
Mañana ten buen día
Ya han pasado más de 2 meses desde aquella noche que, para muchos compatriotas, aún no termina. Casas en el suelo, viviendas improvisadas, carpas a la intemperie y recolección de dinero para hacer mediaguas temporales. 2 meses que poco a poco le han bajado la temperatura al ambiente, con las primeras lluvias ya en tierra, y al problema de los damnificados. Esto tiene una sola forma de definirse: indiferencia.
La unión de Chile no duró más allá de la publicidad gratuita del evento televisivo que juntó dinero para hacer mediaguas y que sólo nos enorgulleció de un parche aparente, tal como ocurre en las ya conocidas Teletones. Después de eso todo era volver a la normalidad, a tal grado de hacernos indolentes del sufrimiento de los chilenos que aún no reciben ayuda, que aún no tienen dónde cobijarse, que aún no tienen soluciones.
Podría culpar al gobierno, a los privados o a Dios por las cosas que ocurren ahora, pero estaría horrorosamente equivocado. La culpa es de nosotros, que somos solidarios porque nos dicen que lo seamos, que nos olvidamos de lo ocurrido, los fans del borrón y cuenta nueva.
La normalidad no se restablecerá mientras los caídos no se vuelvan a levantar. Por mientras, seguimos en crisis.
El panorama de las teleseries de las ocho ha cambiado bastante en los últimos años. Ya no vemos esas grandes producciones de fines de los noventas. Y peor aún, el público ya no las acompaña. La famosa Guerra de las Teleseries se redujo a una pequeña discusión.
No sólo los malos guiones tienen la culpa, también el Transantiago, que ha hecho que la gente llegue más tarde a la casa, y sumándosele a ambas el cansancio de la pega, hace que muy pocos quieren llegar a ver tele. Y los que llegan a prenderla, quieren ver algo liviano, algo que nos los estrese, que los relaje y saque un rato de la rutina.
Podríamos decir que Darwin se ha hecho presente en las teleseries vespertinas. Porque sólo han sobrevivido al horario las que han sabido adaptarse a estas nuevas condiciones. De partida las historias muy complicadas ya no pegan. Si no, pregúntele a Descarado, a Los Capo o, actualmente, a Manuel Rodríguez.
Es por eso que ahora se han dedicado más a la comedia, a historias livianas y rápidas, donde no es necesario pensar mucho para engancharse con ella. Y sobre todo con personajes caricaturescos, como Samuel Samuel, aplaudido personaje de Los Ángeles de Estela. O también dirigidas a un público especial, sobre todo los jóvenes, tal como Corazón Rebelde.
En fin, el tiempo dirá si el nicho de las 8pm seguirá siendo de las teleseries, pero claramente ya no atraen al público como antes. Ahora, todo lo que antes veíamos en este horario, se ha trasladado al prime. Las teleseries nocturnas son la gran apuesta (y recaudadora de plata) de los canales en estos últimos años. Ahí está la verdadera guerra.