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Seré honesta: no estoy inscrita en los registros electorales. No voto. No soy ciudadana. Soy parte de ese gran porcentaje de jóvenes chilenos no inscrito (y que no se sintió para nada inspirado por el comercial de la Fernanda Urrejola, ni la niña con el busto al aire que decía “yo apechugo”) ¿Por qué? Difícil listar razones que parezcan válidas para otros. Creo que la principal es que en las últimas dos elecciones ( en 2000 aun no tenía edad para votar) ningún candidato me ha llegado con lo que promete, ni con sus ideales. Pero hey, seamos honestos, nunca estaremos 100% convencidos de lo que nos digan, así es la política. Mucho ruido y pocas nueces. Y he visto que algunas personas no votan pensando “quiero que esta persona gane!” sino más bien “votaré por esta persona para que esta otra no gane“. No quiero votar de esa manera, ni votar por votar, ni mucho menos votar blanco o nulo. Cuando me inscriba quiero estar segura de que mi voto vale y de que se lo estoy dando a la persona que más credibilidad tenga ante mis ojos. Aún así trato de ser consecuente. No sé casi nada de política, y tampoco reclamo mucho si no estoy contenta con el Gobierno. Despues de todo, no estoy en posición para alegar… o si? ¿Qué creen ustedes? ¿Qué otras razones puede haber para no votar?
Llevo 12 años en internet. Mis primeras incursiones en la red fueron para buscar fotos e información de mis bandas y actores preferidos. Esperaba horas para que se bajara una canción. Dejaba el computador encendido por la noche con tal de bajar un video. Miraba con desesperación cómo una foto tardaba varios minutos en cargar. Luego me sumergí en el mundo del chat. Nunca fui fanática, aunque utilicé bastante MIRC. Comencé con ICQ, luego MSN, luego los foros. La web 2.0 o “redes sociales”, partieron allí. Recuerdo haberme inscrito en varios foros de música extranjeros, tenía varias cuentas de MSN y de e-mail y entraba en varios canales de chat en MIRC. Antes de tener banda ancha debía controlar mi acceso a internet. Una vez que la tuve podía pasar tantas horas frente al computador como mi cabeza y ojos me lo permitieran. Y ahora que tengo un dichoso iPhone la línea divisoria es casi inexistente. Quizás te sientas identificado. Es curioso como las personas aprecian su libertad más que nada en el mundo, pero aún así se esclavizan a sí mismos. Mientras más cuentas de e-mail, Twitter, Plaxo, MySpace, Facebook tengamos y en más foros participemos, más difícil será desconectarnos. Es importante preguntarnos algo: ¿está nuestra vida personal y nuestra conexión con las personas que nos rodean viéndose afectada por el tiempo que pasamos en internet? ¿Tiene algún valor dividirnos en tantas identidades al mismo tiempo, o es mejor dedicarnos a unas pocas y hacerlo bien?