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Se van, se van, se van. Los 16 cubos en perspectiva isométrica que formaron el logotipo del Gobierno de Chile desde que asumió Ricardo Lagos en 2000. Piñera los reemplazará por un escudo gris triste y milico, junto con una tipografía moderna y una combinación de colores rara.
Los cubos se van, y aunque los extrañaré, ciertamente cumplieron su misión, la misma que realizará el nuevo -y feo- logo. Unificar la imagen corporativa de los servicios gubernamentales, lo que antes de Ricardo Lagos, no existía.
¿Se acuerdan del sol multicolor del Ministerio de Salud? ¿Las casitas del MINVU? ¿La estrella del Mineduc? ¿La flor del Sernam? ¿La escalera del FOSIS? Antes del año 2000, cada dependencia del Gobierno tenía su propia imagen corporativa (y algunos casos, ni eso). El escudo de Frei y la Estrella de Aylwin sólo representaban a la Presidencia, no al Gobierno como lo hicieron los cubitos.
Con los cubitos, se impuso una imagen común para todos los ministerios, servicios y oficinas del Gobierno, siendo muy pocos los que sobrevivieron a tal imposición, como el SII o el INP. Y claro, las empresas estatales, que durante los años de Lagos igual recibieron su modernización de imagen, como Codelco o el BancoEstado.
Un cambio tan profundo como representó la imposición de los cubitos permitió el reconocimiento de todos los servicios dependientes del Gobierno por parte del común de la gente.
Y aunque sea feo, está claro que el nuevo logotipo cumplirá la misma misión que los cubitos que se van.
El norte de Chile no sintió este terremoto. Pero en mi vida en este norte, donde vivo, dos terremotos he sufrido en carne propia: El 95 y el 2007. El primero, también en la madrugada, el otro a mediodía, en un día habil.
La madrugada probablemente sea la mejor hora para que ocurra una catástrofe así, ya que la mayoría de la gente se encuentra en casa durmiendo y los daños personales se minimizan. Pero a cambio, se debe sufrir toda una noche a oscuras, sin luz, sin agua, sin medios de comunicación y con constantes réplicas.
Lo peor ya pasó. Las replicas seguirán siendo intensas en ocasiones, pero ya no serán tan fuertes como el seísmo principal.
Ahora llegó el momento de unirnos como país. Este desastre ocurre a días de un cambio de gobierno para el que varios sectores se estaban preparando para no recibirlo amistosamente, sino con protestas y manifestaciones. Ya no es el momento de peleas y divisiones tontas. Es el momento de ayudar en lo que cada uno de nosotros podamos, y de unirnos todos para levantar nuestro país.
De cosas peores hemos salido adelante. El terremoto no nos ganará. Porque si lo hace, al dividirnos, al aprovecharnos de la situación, definitivamente estaremos jodidos.
Vamos Chile que se puede.
Durante este fin de semana, presentamos COLAPSO! Presidencial, donde le preguntamos a nuestros visitantes cual sería el resultado de la segunda vuelta de la elección presidencial. Nos comprometimos a no publicar sus proyecciones antes de tener un triunfador definitivo, y cumplimos: Las revelamos justo cuando el comando de Eduardo Frei reconoció su derrota.
Agradecemos totalmente la participación de todos ustedes al aportar con sus proyecciones. Y en retribución, vamos a invitar a quienes se acercaron lo más posible al resultado definitivo, sin superarlo.
El resultado oficial al publicar este post, fue de un 51.61 por ciento para Sebastián Piñera, y un 48.38 para Eduardo Frei. Las cuatro proyecciones más cercanas, coincidieron con sus cifras: 51.5% para Piñera, 48.5% para Frei.
Entonces, felicitaciones a los tuiteros, @eduardoe @fcastros @_calbhach y @LuiCast, quienes se ganaron el derecho de escribir un artículo para COLAPSO! en calidad de columnistas invitados. Y muchas, muchas gracias nuevamente a todos quienes participaron.
De esta manera, también abrimos COLAPSO! a columnistas invitados, que de vez en cuando también nos aportarán con sus opiniones. Si quieres que te invitemos, escribe un mail con tus razones a fer@colapso.cl
Anularé mi voto. Igual que en la primera vuelta.
Pero con una diferencia, si antes anulé con resignación, ahora lo hago con orgullo. El discurso que predominó en esta campaña “No anules, si anulas, el otro gana”, me motivó aún más a no validar mi sufragio. No funcionó, por mucho que usaran gráfica alucinante.
No puedes convencer a alguien que anuló de esa manera. Tienes que demostrarle que tu proyecto de país realmente vale la pena, no asustarlo con que viene el cuco si no me acompañas. No, no y no.
Como votar en Chile es obligatorio, la única manera de abstenerte sin arriesgarte a pagar una multa, si no puedes excusarte, es sufragar en blanco o anular.
Y motivos tengo para anular. Ninguno de los candidatos logró entusiasmarme, convencerme, creer siquiera en algo de sus propuestas. Tampoco puedo votar “para evitar que el otro gane”, porque así apoyaré a un candidato que tampoco quiero que sea Presidente.
Estadisticamente, el voto nulo no vale nada. No se sumará a los votos de ningún candidato, como tampoco los blancos. Pero para mi, significa demasiado. Significa que seré oposición del próximo Presidente, sea quien sea, una posición en la que me sentiré mucho más cómodo que votando por un candidato no porque quiero, sino para que el otro no gane.
No me lo podía creer. La franja para TV de Sebastián Piñera mostrará una pareja gay anhelando un país que los respete. Si, pese a ser el candidato apoyado por, entre otros, la homofóbica UDI.
Mientras, Frei está abierto a un debate sobre regular las uniones civiles entre gays (que no es lo mismo que apoyar). Y ME-O afirma una gran verdad: Que los gays legalmente no existen en Chile.
El apoyo de los presidenciables a reconocer legalmente a las parejas del mismo sexo, sólo son buenas intenciones que en la práctica no serán concretadas, debido a la distancia que tiene el mundo político con quienes son gays, muy lejana a la realidad cotidiana que poco a poco los integra más y mejor.
Toda consideración hacia los homosexuales de un político (los presidenciables también son políticos) hasta ahora se ha desarrollado pensando que los gays existen en un mundo aparte, con el que ningún político convive directamente. Ya que se supone que ningún político es gay, cuando en verdad quienes sí lo son, no lo revelarán en público, por miedo a la exclusión.
Entonces, dudo que la clase política desee que los gays existan legalmente en el país, si no permiten que dentro de esta casta exista un político homosexual, a menos que oculte su vida personal en un clóset.
Y dan lo mismo las intenciones de los presidenciables: Porque el Congreso, controlado por la clase política, seguramente rechazará esta legalización realmente necesaria, porque mejorará la vida de muchas personas sin perjudicar la del resto.
Ha pasado menos de una semana desde que empezó el periodo legal de propaganda para las elecciones presidenciales y parlamentarias del 13-D. ¿Cómo está tu ciudad, tu comuna, tu barrio? Me imagino que llena de palomitas y letreros espectaculares de los candidatos, mucho de los cuales obstaculizan el normal transitar de peatones y autos.
En Antofagasta, donde actualmente vivo, se repitió la historia de los comicios municipales del año pasado, transformándose en una campaña “limpia” en términos de la disposición de la propaganda en las calles de la capital de la región del mismo nombre.
En vez de colocar avisos en plena vía pública, en los postes o hasta colgando de los cables eléctricos (como en la presidencial 1999, donde esos fueron los lugares favoritos de la propaganda para Joaquín Lavín) los candidatos prefirieron instalar sus afiches en los exteriores de los domicilios particulares.
No son afiches pequeños, sino notoriamente grandes, pero como están instalados dentro de las casas y edificios, no molestan más de lo acostumbrado al ver tanta promesa que no cumplirán.
Cierto, también hay rayados, sin embargo, la gran mayoría de ellos tienen una pequeña indicación a un lado que asegura que fueron autorizados por el dueño de la muralla.
Sin embargo, aunque en las municipales la propaganda se distribuyo igual, los avisos en esa elección fueron muchos más grandes y numerosos que en la actual. Incluso, hay más propaganda para el candidato a diputado de la UDI… que para Piñera.
El Windows 7 ya está a la venta. Ahora todos pueden comprar el OS que muuuchos usuarios probaron en sus ordenadores desde hace casi un año, gracias a la inédita precampaña de Microsoft.
MS quería demostrar que con Win7 no se repetiría la desastrosa historia de Vista. Y nada mejor que ofrecer gratis y para todos, las versiones de prelanzamiento (la única Beta, en enero de 2009 y la Release Candidate, en mayo). Gracias a este inteligente movimiento, Siete ya pasó a la historia como la versión de Windows más usada antes de su lanzamiento oficial.
Yo probé ambas pre-ediciones de Win7. Su funcionamiento, interfaz y características me asombraron tanto que se transformó en el único sistema operativo en mi portátil. Sin embargo, no puedo recomendar W7 como el mejor sistema operativo para todo el mundo, porque no todo el mundo maneja el computador a mi manera, con mis costumbres y mis mañas.
Seven, simplemente, es el OS que mejor se entiende con cómo uso mi compu. Y antes que me linchen, he probado Linux y Mac. Y XP nunca me simpatizó: lo empleaba casi obligado, a falta de una opción decente.
La anterior es una opinión personal. Es que en realidad, decidir cuál es tu sistema operativo favorito es una elección totalmente personal. Y lo mismo respecto a tu navegador, reproductor de música, cliente de Twitter, hasta marca de café. El mejor para ti, siempre será el que mejor te entienda.