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Hace instantes leà en Facebook una nota de un amigo (recomiendo leer link) en la que hablaba del eficiente funcionamiento de las medidas de emergencia durante el gobierno de Salvador Allende para el terremoto de 1971, y hubo un par de cosas que me llamaron poderosamente la atención y que son sumamente necesarias para mejorar y entender, de mi punto de vista, lo sucedido recientemente.
Una de las cosas que afectó considerablemente a la rapidez del catastro de fallecidos, afectados y daños es la hipercentralización que sufre nuestro paÃs en la actualidad. A Chile, con la geografÃa que tiene, se le hace imposible hacer bien las cosas cuando todo depende de la capital, Santiago. Es necesario potenciar los gobiernos regionales y provinciales y darle mediana autonomÃa. El primer paso, por ejemplo, es la democratización de los altos cargos en estas divisiones administrativas: que los ciudadanos escojan a sus intendentes y gobernadores.
Además, hay que hacer una diferenciación en las épocas. En aquellos años existÃa el real concepto de socialismo, término auténticamente derivado del “ser social”, donde todos considerábamos a la persona del lado como un chileno más (sin ánimos de generalizar, tampoco). En cambio, ahora la sociedad es más individualista, piensa en sà mismo antes que el resto. La frase “la libertad de uno termina cuando empieza la del otro” ya es sólo un cliché, y es por esto que se justifica la presencia de militares en las zonas más agolpadas por el terremoto y maremoto, ya que las libertades personales han sido agredidas por la propia gente que dÃa a dÃa se olvida que todos somos iguales en derechos y deberes.
Esto es todo un ciclo: si el Gobierno no hace eficiencia, el pueblo toma su instinto animal y vulnera todo lo que tiene a su lado.
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ffuentes
7 Marzo 2010 » 2:08 am
Que los cargos regionales sean de elección popular, no ayuda en nada, es sólo un sÃmbolo si no va acompañado de competencias.
No sé por qué Chile le tiene tanto susto a darle autonomÃa a sus regiones, de hecho tu lo has escrito asà como con miedo “mediana autonomÃa” xD. Pero a eso que tú decÃs, es a lo que voy y me parece también que fué por ejemplo una de las causas de la muerte de mucha gente en THNO por el Tsunami, es que cómo es posible que se consulte una alerta de Tsunami con la ONEMI que está en Santiago? Cómo es posible eso? Y es sólo un botón de muestra.
No existe un paÃs desarrollado que se organice de esta manera, no hay, 0, si bien los ejemplos, aunque las divisiones administrativas son bastante diferentes entre un pais y otro, pero ninguno sigue el tipo de administración que Chile tiene.
Incluso en Sudamérica, Chile está atrasado, es cosa de ver a Argentina, si bien ellos siempre funcionaron asÃ, pero también a Perú que también tiene un sistema con competencias para sus departamentos y Venezuela por poner algunos ejemplos, de Brasil ni hablar.
MatÃas Sagredo
8 Marzo 2010 » 1:07 am
FFuentes está en lo correcto. Suiza, que supera apenas el millón de habitantes, tiene 26 cantones (entidades administrativas independientes). En su mayor ciudad, Zurich, la población apenas supera a la de La Florida. Aún menos es en la capital, Berna. En este sistema, la representatividad está tan asegurada que incluso la población puede reunir firmas para participar directamente del poder legislativo (proponiendo o anulando leyes).
Este no es el único caso, si prestamos atención, observaremos una tendencia a que las naciones con reducidas extensiones y poblaciones son social y económicamente más eficientes. Los casos en los que esto no ocurre, como en China o los EEUU, tienen caracterÃsticas especiales, tales como polÃticas represivas o de terrorismo gubernamental.
Chile es el prospecto ideal para aplicar este concepto: un paÃs alargado y angosto, en el que las caracterÃsticas geográficas y demográficas apoyan la disgregación en estados autónomos interdependientes. El único inconveniente real es la altÃsima densidad poblacional de la zona central, fácilmente solucionable.
Básicamente, la propuesta es de federalización con representación y participación directa de la población.
Debo hacer notar que, al hablar de federalización, también me refiero a dar más autonomÃa a las pequeñas comunidades, es decir, una federalización a toda escala.