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Hoy varios usuarios nos encontramos en nuestras cuentas de GMail, con un nuevo link añadido a nuestro correo: Buzz, la nueva creación de Google, que en resumidas cuentas (y por lo visto hasta ahora) ex un mix entre Twitter, la página de inicio de Facebook y (¿el fallido?) Google Wave.
Buzz integra en GMail una herramienta que permite establecer contacto tipo “chat” -con posibilidad de añadir imágenes, video, links y otros- con distintos usuarios conocidos y/o desconocidos (a quienes puedes seguir/que te sigan, tanto de tu libreta de GMail como de los registros de Google y los contactos afines de otros amigos). Estos últimos se van agregando a los “Buzzeos” (como se ha denominado a las cadenas de Buzz, así como estaban las “Waves”) en la medida que tengan contacto con alguien que participe del buzzeo, y le siga. De esta forma, esto puede abrir muchas nuevas redes de contacto, pero a la vez puede generar mucha confusión a la hora de realizar dichos contactos. Los buzzeos también son visibles en otros productos google como GMaps.
La crítica no se hizo esperar, y ya se califica de “inútil” a la herramienta. Si bien me quedo con Twitter (por lejos), Twitter tampoco alcanzó el éxito en 1 día. Démosle tiempo a Buzz para ver cual es su potencialidad. Quizás este es el producto final de Wave, o un paso más a algo mejor.
Y como dije en la tarde, un chiste: van dos amigos en lancha, y uno le dice al otro “buceemos?” A lo que el otro acepta. El 1ro se tira al agua; el 2do saca el celular.
67%. Con esta cifra la BSA condena a Chile a la calificación de “el país más pirata del OCDE”. La conclusión es de perogrullo: el 67% del software utilizado en Chile no es original o no tiene sus licencias.
Y las conclusiones se dejan caer ipso facto: “es culpa de los fabricantes de software y sus altos precios”, “es culpa de los impuestos para todo que hay en Chile”, “es culpa de la cultura chilena”… y es aquí donde me quiero detener.
El chileno tiene fama de ingenioso, siempre encontrándole la quinta pata al gato. Pero de ingenioso la tiene de mañoso, siempre buscando salirse con la suya. “Acá en Chile se premia al pillo y se castiga al pollo” dice mi padre, y mucha razón tiene. Eso es porque en Chile prima la ley del mínimo esfuerzo. Una cultura de la flojera, donde se busca el dinero rápido y la ganancia neta. Me basta recordar las triquiñuelas de los colectivos para burlar el pago del TAG.
¿Y uno qué dice ante ello? “¡Mira que ingeniosos!”, “Está buena la idea”. Los avalamos, permitiendo que pequeños delitos permanezcan en el tiempo, impunes. “Ladrón que roba a ladrón, tiene 100 años de perdón”, reza el adagio popular. Y eso es un mal concepto, el ánimo de “cagar” al otro, salirse con la suya y hacerla cuantas veces pueda, y aunque lo condenen por ello, seguir haciéndola.
El lema del chileno es triste, y demuestra que somos los mismos que alguna vez colonizaron estas tierras en busca de oro con tal de enriquecerse. 200 años sin aprender, “salvándonos mientras podemos”.
El Windows 7 ya está a la venta. Ahora todos pueden comprar el OS que muuuchos usuarios probaron en sus ordenadores desde hace casi un año, gracias a la inédita precampaña de Microsoft.
MS quería demostrar que con Win7 no se repetiría la desastrosa historia de Vista. Y nada mejor que ofrecer gratis y para todos, las versiones de prelanzamiento (la única Beta, en enero de 2009 y la Release Candidate, en mayo). Gracias a este inteligente movimiento, Siete ya pasó a la historia como la versión de Windows más usada antes de su lanzamiento oficial.
Yo probé ambas pre-ediciones de Win7. Su funcionamiento, interfaz y características me asombraron tanto que se transformó en el único sistema operativo en mi portátil. Sin embargo, no puedo recomendar W7 como el mejor sistema operativo para todo el mundo, porque no todo el mundo maneja el computador a mi manera, con mis costumbres y mis mañas.
Seven, simplemente, es el OS que mejor se entiende con cómo uso mi compu. Y antes que me linchen, he probado Linux y Mac. Y XP nunca me simpatizó: lo empleaba casi obligado, a falta de una opción decente.
La anterior es una opinión personal. Es que en realidad, decidir cuál es tu sistema operativo favorito es una elección totalmente personal. Y lo mismo respecto a tu navegador, reproductor de música, cliente de Twitter, hasta marca de café. El mejor para ti, siempre será el que mejor te entienda.