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Los nervios comienzan a acrecentarse, los candidatos se juegan sus últimas fichas en los últimos dÃas de la campaña, todo esto, porque ya tenemos las elecciones Presidenciales y Parlamentarias a la vuelta de la esquina. La “fiesta de la Democracia†está ahà no más. El próximo domingo será el dÃa en que los que estamos inscritos iremos a los colegios a marcarnos el dedo con tinta y dejar marcada nuestra preferencia o no-preferencia por alguno de los señores, señoritos, señoras o señoritas que, recordemos, serán nuestros representantes en el Congreso y en La Moneda.
A esta altura poco hay que hacer, normalmente las decisiones de las personas ya están tomadas y la suerte está echada. A tan pocos dÃas las tendencias son difÃciles de cambiar y, salvo un error garrafal de algún candidato o un golpe maestro de otro, el status quo será el que predominará los últimos dÃas. Pirotecnia habrá, imágenes bonitas e historias chocantes en la franja habrán, pero serán sólo un efecto mediático con resultados mÃnimos.
Y como ya no creo que nada cambie y que sólo votos marginales podrÃan irse a algún candidato o ser retirados de otro o de todos, es hora de las apuestas, de jugármela por una combinación de resultados para la elección de Presidente, la que al final, será la que marque la pauta el domingo 13. Mi apuesta es la siguiente:
Jorge Arrate: 5,5 %
Marco EnrÃquez-Ominami: 24,5 %
Sebastián Piñera: 41 %
Eduardo Frei: 29 %
Yo ya aposté, es su turno. Sólo debe sumar 100%. Juegue…
Van ya aprox. 7 u 8 dÃas (de 27) de franja electoral, y creo que hasta ahora hemos visto lo esperado hasta la fecha: ME-O le ha sacado el jugo a su conocimiento cineasta, y ha apelado al humor. Piñera ha apelado a sus discursos y la reunión de Tantauco. Frei se aferra a su experiencia previa como presidente y a todo el trabajo de sus predecesores (“nadie sabe para quien trabajaâ€). Finalmente, Arrate se aferró directamente a la sátira y el humor… o eso parecÃa, al menos.
Sorpresivamente y hace no mucho, los 5 minutos de Arrate dejaron de ser enfocados en sus proyectos de gobierno, y se volcó a algo básico, que denota –a mi parecer- terror a “perder el poderâ€, como bando gobernador hasta la fecha (izquierda). El mensaje se volvió claro y conciso: “hay que hacer lo posible porque la derecha no ganeâ€. No importó lo que quienes le respaldan pensaban; “debemos agruparnos y evitar a toda costa que la derecha tome el poder†se esgrimió en esos 5 minutos. Como Frei y ME-O están más cómodos de posición no corresponden los dichos –abiertamente, al menos- pero no serÃa de sorprender que la estrategia de unir votos para hacerle el peso a Piñera en 2da ronda ya esté consolidada.
Lamentablemente no buscamos “lo mejor†sino lo “menos maloâ€, donde lo que les importa no es el paÃs, sino mantenerse en el poder y seguir apernados ahÃ, en lo único que saben hacer. Pero creo aún que eso cambiará, más temprano que tarde (en especial si buscamos un candidato de apellido Nulo, jaja).
No me lo podÃa creer. La franja para TV de Sebastián Piñera mostrará una pareja gay anhelando un paÃs que los respete. Si, pese a ser el candidato apoyado por, entre otros, la homofóbica UDI.
Mientras, Frei está abierto a un debate sobre regular las uniones civiles entre gays (que no es lo mismo que apoyar). Y ME-O afirma una gran verdad: Que los gays legalmente no existen en Chile.
El apoyo de los presidenciables a reconocer legalmente a las parejas del mismo sexo, sólo son buenas intenciones que en la práctica no serán concretadas, debido a la distancia que tiene el mundo polÃtico con quienes son gays, muy lejana a la realidad cotidiana que poco a poco los integra más y mejor.
Toda consideración hacia los homosexuales de un polÃtico (los presidenciables también son polÃticos) hasta ahora se ha desarrollado pensando que los gays existen en un mundo aparte, con el que ningún polÃtico convive directamente. Ya que se supone que ningún polÃtico es gay, cuando en verdad quienes sà lo son, no lo revelarán en público, por miedo a la exclusión.
Entonces, dudo que la clase polÃtica desee que los gays existan legalmente en el paÃs, si no permiten que dentro de esta casta exista un polÃtico homosexual, a menos que oculte su vida personal en un clóset.
Y dan lo mismo las intenciones de los presidenciables: Porque el Congreso, controlado por la clase polÃtica, seguramente rechazará esta legalización realmente necesaria, porque mejorará la vida de muchas personas sin perjudicar la del resto.
Ha pasado menos de una semana desde que empezó el periodo legal de propaganda para las elecciones presidenciales y parlamentarias del 13-D. ¿Cómo está tu ciudad, tu comuna, tu barrio? Me imagino que llena de palomitas y letreros espectaculares de los candidatos, mucho de los cuales obstaculizan el normal transitar de peatones y autos.
En Antofagasta, donde actualmente vivo, se repitió la historia de los comicios municipales del año pasado, transformándose en una campaña “limpia†en términos de la disposición de la propaganda en las calles de la capital de la región del mismo nombre.
En vez de colocar avisos en plena vÃa pública, en los postes o hasta colgando de los cables eléctricos (como en la presidencial 1999, donde esos fueron los lugares favoritos de la propaganda para JoaquÃn LavÃn) los candidatos prefirieron instalar sus afiches  en los exteriores de los domicilios particulares.
No son afiches pequeños, sino notoriamente grandes, pero como están instalados dentro de las casas y edificios, no molestan más de lo acostumbrado al ver tanta promesa que no cumplirán.
Cierto, también hay rayados, sin embargo, la gran mayorÃa de ellos tienen una pequeña indicación a un lado que asegura que fueron autorizados por el dueño de la muralla.
Sin embargo, aunque en las municipales la propaganda se distribuyo igual, los avisos en esa elección fueron muchos más grandes y numerosos que en la actual. Incluso, hay más propaganda para el candidato a diputado de la UDI… que para Piñera.
Recuerdo una visita que hice a Santiago por unos dÃas con mi familia cuando tenÃa 13 años. Fuimos al MIM. Para llegar a él, nos fuimos en Metro, por la LÃnea 1 y la LÃnea 5. Qué lindos tiempos… las estaciones despejadas, poca gente en él… e incluso, te podÃas ir sentado en los vagones. El siempre llamado orgullo de la capital.
Seis años después vuelvo a encontrármelo. Y vaya que ha cambiado, por Dios. Desde el año pasado, debido a mis estudios universitarios, que he tenido que usarlo por todas las lÃneas y combinaciones. Y en verdad: es un caos.
Todo esto debido al Transantiago, al cual la gente le tomó miedo por la poca frecuencia que tenÃa en sus inicios, y quiso irse a la segura en el transporte bajo tierra. Es increÃble ver cómo, los que antes eran espacios vacÃos, ahora están sobrepoblados de personas. Aparte que en las mañanas ahà adentro hace un calor insoportable, peor aún en la tarde que viene adjunto con diversas fragancias laborales.
El otro dÃa venÃa llegando un carro vacÃo a Los Héroes. De igual forma, toda la gente métale esfuerzo para entrar, dejando atrás a una anciana con bastón, que no pudo subir. Y más encima, un hombre gritó “¡No empujen!â€, a lo que una joven le responde “RidÃculoâ€. Ahà yo quedé impactado. ¿Cómo tanto? ¿SÃndrome Santiaguino? ¿Dónde queda el respeto, el compartir el Metro cuadrado?
Con hechos como ese, me largo a pensar y saco mis conclusiones. Y es que, pese a que se han tomado medidas, el Metro esta lejos de ser lo cómodo que era antes. Porque por mucho ventilador, trenes extras, servicios expresos y extensiones de horario que pongan, hay algo que todavÃa falta para mejorarlo: que nosotros mismos sepamos usarlo. Que tú y yo, que sabemos que andar en metro no es un paraÃso, pongamos un granito de arena para que sea algo mejor.
Un tema que ha salido a relucir por estos dÃas en medio del álgido clima electoral es el que tiene relación con el derecho a voto de los chilenos en el extranjero, sobre todo cuando han salido a la luz pruebas de un posible acarreo de votantes con todos los gastos pagados desde Argentina para favorecer a Eduardo Frei. Mi opinión personal al respecto es que los chilenos que vivimos el dÃa a dÃa dentro del territorio nacional, que pagamos impuestos, que usamos el Transantiago, los servicios de salud y educación, que nos regimos bajo las leyes que se aprueban y promulgan aquÃ, que experimentamos las variaciones de la economÃa del paÃs, y todas esas cosas tan cotidianas, tenemos mucho más derecho a elegir a aquellos que nos gobernarán y que ocuparán los sitios de poder, donde se toman las principales decisiones que nos afectan directamente. Esto no ocurre con aquellos ciudadanos chilenos que eligieron libremente buscar nuevos horizontes en otras latitudes, que viven y se benefician de las bondades que les ofrecen los paÃses que los acogen. Si un chileno quiere ser protagonista y ser parte de ese tipo de decisiones entonces es necesario que viva en Chile, se informe y luego elija como lo hacemos todos en forma democrática, porque a la distancia la percepción de la realidad local es totalmente distinta. Otro es el caso de los que temporalmente están fuera del paÃs, ya que son las circunstancias las que les impiden venir a votar, pero en caso alguno pierden ese derecho.