¿Aún asÃ, necesitas una explicación en más palabras? Revisa el artÃculo de presentación
Por años, la gente discrimina a quienes fuman. Ya sea verbalmente o con gestos, dan a entender que esa persona no es de su agrado por el solo hecho de tener un cigarro encendido. Y da igual si estas sujetándole el cigarro a alguien, al final del dÃa nadie te creerá.
“Fumar es de weones, por eso fumo” me dijo una vez mi padre, y tiene razón. A la larga el cigarro te provoca mal aliento, problemas al corazón, gasto excesivo de dinero y, lo más triste para algunos, difusión eréctil. A fin de cuentas, el que fuma es similar a aquel idiota que juega a “la ruleta rusa”: sabe que puede morir antes de tiempo, pero como es entretenido, continúa hasta que la pistola se dispara y no hay vuelta atrás. Asà es el cigarro.
Quienes fumamos comprendemos que cada dÃa, cada cigarro, es un minuto menos de vida que tenemos y que puede no ser muy útil hoy, pero mañana tal vez ese minuto perdido servirá para escuchar la primera palabra de tu nieto, la titulación de tu hijo, o cualquier momento irrepetible. A propósito estamos desechando tantos minutos que ya suman horas, horas que jamás sabremos que tan importantes pudieron ser para nosotros.
Hay dÃas en que me pregunto ¿Por que sigo fumando sabiendo todo esto? Creo que cuando encuentre la respuesta, la pistola ya se habrá disparado. No fume, no sea imbécil como yo, que tal vez mañana por fin será un buen dÃa y puede que no este para ver el amanecer.
Sin duda los resultados de esta elección presidencial han dejado una estela de repercusiones que nos perseguirán por los próximos 4 años, o más, y nadie se salvará de ello. El cambio de coalición e ideologÃa gobernante no dejará indiferentes, pero tampoco permitirá el avance que todos esperamos. Por mucho que se haya logrado en materias de paÃs y gobierno hay algo que no hemos superado: nuestro pasado.
Chile es un paÃs que ha estado estancado desde la elección de Salvador Allende, situación que fue reforzada por la dictadura y que el “retorno a la democracia” se ha preocupado de mantener. Estancado en hechos, ideologÃas, culpas, culpables, vÃctimas y victimarios, heridas que siguen abiertas y que a pesar de todo nadie ha hecho algo por curarlas, sino atenuar los sÃntomas.
Para que se produzca un avance real y efectivo Chile debe cambiar su paradigma de intentar ganarle al otro, como si fuese una batalla a muerte, y reconocer el grado de culpa de ambos bandos. Dejar de mentirle a la gente y a sà mismos, aceptar los propios errores y buscar entre todos una solución a los problemas que nos llevaron a los extremos que no queremos repetir. Eso nos llevará a la verdadera reconciliación, y no esa pantalla en que tratamos de engañarnos a nosotros mismos, a sabiendas de que todo es una mentira.
Chile es un paÃs en pleno crecimiento, con mucho potencial, y como tal, debe aprender de sus golpes y fracasos, o estará conminado a sufrir otra vez lo mismo.
Si hay una palabra que durante este 2010 trataré de borrar de mi vocabulario es “cambioâ€, ya que en el último tiempo ha sido más que prostituida en nuestro paÃs. Mucho más que “progresismoâ€. Y ambas reflejan cosas opuestas: una significa seguir progresando, avanzar, mejorar lo hecho. La otra quiere decir “partir de ceroâ€, “borrón y cuenta nuevaâ€.
Desde 1999, con los “vientos de cambio†que prometÃa la candidatura de LavÃn, la derecha ha enarbolado el “cambio†como su bandera de lucha. Tanto ha sido el impacto de este concepto en la masa electoral que incluso otros sectores se han colgado de esta palabra, como el dÃscolo Marco EnrÃquez-Ominami. ¿Pero será la derecha en La Moneda un real cambio?
En mi opinión, y en la de muchos otros, es dudoso que sea asÃ. Piñera promete, en primer lugar, “mantener las polÃticas sociales de Bacheletâ€, lo que está obligado a cumplir, pues sino estarÃa justificando todos los temores que él mismo se preocupó de falsear en su campaña, y de paso perder la posibilidad de una elección favorable a la derecha en 2014. En segundo lugar, como lo afirmó el profesor Gabriel Salazar en una columna hace unos dÃas, la derecha sólo vendrá a reforzar el neoliberalismo económico que predomina en Chile desde tiempos de Pinochet. Y en tercer lugar, poco cambio habrá en Chile si es que no se reforma la Constitución ni el sistema binominal, cosas que no están en los planes del nuevo gobierno.
Pocas esperanzas de cambio quedan en nuestro paÃs; Piñera es continuidad.
Esta semana se ha hablado mucho de lo que es ser oposición. Oposiciones constructivas, progresistas y coherentes. Lula ya lo decÃa “Debemos aunar la izquierda para que no suceda lo que ocurrió en Chile con la Concertaciónâ€.
¿Y la gente que hace? Se une a grupos en Facebook como “A partir de Marzo yo soy oposición†o “Piñera, sabes que no tienes el apoyo de todos los chilenos†En los diarios las portadas pasaron a la crisis de Canal 13 (que convenientemente se produjo esta semana) y a la censura de TVN en Venezuela. Los medios han recubierto con su habitual actualidad mirada hacia el ombligo la verdadera situación paÃs. Nos volvemos a atontar con las últimas novedades de Peloton o el éxito de mujeres de lujo.
En la calle la discusión de polÃtica se comienza a amainar, a contaminarse de tantos otros temas cotidianos que el 17 de Enero no existÃan, se entierran hasta la proxima elección como los murales olvidados de muchos candidatos y las miles de estrellas de Piñera que aún decoran los postes de gran parte de la Capital. El atontamiento colectivo de los medios es altamente efectivo, tanto que nos parece natural que la Tercera no tenga ningún titular de polÃtica en su portada digital del Domingo y que La Nación lentamente comienza un proceso de farandulización de sus contenidos. Farandula, no cultura, es la sociedad que nos espera estos próximos cuatro años. Y eso que hace solo una semana Piñera fue electo…
Desde que me lo dijo mi padre una vez que he tratado de sacármelo de la cabeza, tratando de darles el beneficio de la presunción de inocencia, pero simplemente no he podido ya que cada dÃa que pasa hay noticias que confirman lo que él me dijo: la Democracia Cristiana es un partido ambicioso de poder.
Basta con remontarse a las “primarias†para elegir al candidato a presidente de las elecciones recién pasadas, donde Jorge Pizarro dictaminaba que “debe ser el turno de la Democracia Cristianaâ€. También es de notar que la mayorÃa de los cargos ministeriales, intendencias, gobernaciones y de estamentos del estado están en manos de un DC. E incluso si sacamos la cuenta, desde el “retorno de la democracia†hemos tenido 4 presidentes, 2 de ellos democratacristianos.
Si bien esto puede sonar como datos anecdóticos, en realidad dan cuenta de lo que planteaba mi papá: la DC es un monstruo insaciable de poder. Y si a eso le sumamos su oportunismo caracterÃstico, tenemos como resultado el problema a nivel paÃs que nos carcome y enfurece: la corrupción.
Aunque a decir verdad suena demasiado determinista y prejuicioso culpar a un partido polÃtico de uno de los mayores males de la nación, pero muy alejado de la realidad no está.
En el dÃa de hoy sin duda alguna hemos vivido, para bien de algunos, o para mal de otros, uno de los hitos polÃticos más importantes de los últimos años: después de casi 50 años la derecha vuelve al poder, luego que Sebastián Piñera venciera a Eduardo Frei en el balotaje por sólo 223.000 votos.
Es por lo anterior que durante estas últimas horas cientos y cientos de comentarios han convulsionado Facebook y Twitter, mayoritariamente descalificando al candidato de derecha por ser dueño de las empresas más importantes del paÃs, como Lan Chile, Blanco y Negro y Chilevisión, entre otros, y por el hecho de pertenecer a la Coalición por el Cambio, trayendo de vuelta el sentimiento de terror que generó la dictadura militar durante la década de los 70′ y 80′, y es aquà donde me quiero detener.
Si bien Piñera ha afirmado en variadas discusiones que ninguna persona que haya trabajado en la administración de Pinochet estará en su gabinete, la gente sigue desconfiando en él, y no tanto por lo que representa su persona, sino por quienes lo acompañan. Es de destacar que la UDI cumplirá un rol preponderante es su gobierno y son ellos los que generan la poca creencia en su discurso, ya que la mayorÃa de sus actuales miembros están vinculados a aquel perÃodo.
Ahora sólo le queda al Presidente electo una impÃcita, pero gran labor: limpiar la mala imagen que ha tenido su coalición por tantos años y reafirmar sus palabras de que este gobierno realmente será de unidad nacional, y, a mà parecer, esto sólo se puede lograr trabajando por Chile y su gente, con gente joven y/o caras nuevas, lo que, claramente, no será una tarea fácil.
Durante este fin de semana, presentamos COLAPSO! Presidencial, donde le preguntamos a nuestros visitantes cual serÃa el resultado de la segunda vuelta de la elección presidencial. Nos comprometimos a no publicar sus proyecciones antes de tener un triunfador definitivo, y cumplimos: Las revelamos justo cuando el comando de Eduardo Frei reconoció su derrota.
Agradecemos totalmente la participación de todos ustedes al aportar con sus proyecciones. Y en retribución, vamos a invitar a quienes se acercaron lo más posible al resultado definitivo, sin superarlo.
El resultado oficial al publicar este post, fue de un 51.61 por ciento para Sebastián Piñera, y un 48.38 para Eduardo Frei. Las cuatro proyecciones más cercanas, coincidieron con sus cifras: 51.5% para Piñera, 48.5% para Frei.
Entonces, felicitaciones a los tuiteros, @eduardoe @fcastros @_calbhach y @LuiCast, quienes se ganaron el derecho de escribir un artÃculo para COLAPSO! en calidad de columnistas invitados. Y muchas, muchas gracias nuevamente a todos quienes participaron.
De esta manera, también abrimos COLAPSO! a columnistas invitados, que de vez en cuando también nos aportarán con sus opiniones. Si quieres que te invitemos, escribe un mail con tus razones a fer@colapso.cl