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Hoy es la viralizada hora del planeta, donde la WWF nos invita a apagar durante 60 minutos las luces de nuestras casas, disminuir nuestro consumo eléctrico y oscurecer nuestras ciudades para hacer un llamado a las autoridades sobre la importancia de proteger el planeta contra el Cambio climático y otras yerbas.
Es claramente un acto simbólico, en un año tenemos 8760 horas y el apagar las luces por una hora reducen solamente un 0.0114% de un año no ayuda a nadie más que a nuestras consciencias a creer que hacemos un mundo mejor.
Lo cierto es que las medidas para evitar que a la Tierra le llegue la hora debemos tomar medidas mucho más consientes y cotidianas con nuestros desechos, uso de combustibles e incluso con nuestra alimentación y manera de utilizar nuestro entorno ¿Cuanto daño medioambiental hará cada tweet que escribimos? Creo que aún no leo un estudio al respecto.
Hoy conversando con @hayquestarloco y con @portavaso del tema, que la tierra nos esta dando señales de un COLAPSO energético que se manifiesta en el prontamente trillado Cambio Climático, los terremotos, la falta de recursos energéticos y la caÃda de los mercados. Nuestra forma de vida NO ES SUSTENTABLE y esto es lo que tenemos que solucionar como Sociedad Occidental, si no queremos que en poco tiempo más a la tierra le llegue su verdadera hora y no nos pueda albergar más.
Yo apago la luz. ¿y tú?
“El Chile que tenÃamos no podÃa tener un gobierno de derechaâ€. Luego del 11 mi postura se ve cada momento más validada. El Chile que se nos viene es claramente más empresarial, más ingenieril y más ejecutivo. Gran parte del patrimonio histórico del Centenario en Chile se ha vuelto polvo luego del terremoto y del que esta de pie violentas modernizaciones se le vienen encima.
La Concertación, quienes lograron adueñarse del 20% de nuestra historia nacional, en su segundo decenio (Lagos-Bachelet) implementaron una serie de reformas que abogaban a entregar a los privados las concesiones de muchos servicios públicos, principalmente uno: La construcción.
Ningún puente construido por el MOP se cayó con este terremoto y ninguna casa construida por el MINVU cedieron ante la fuerza exponencial del cataclismo. Entonces, cuando leo que la nueva gobernabilidad acelerará las concesiones y facilitará los permisos ambientales ¿No estamos dandole a los mismos privados la posibilidad de rehacer las cagadas de edificios caÃdos?
Creo que antes de plantearse la reconstrucción del paÃs en manos de privados hay que hacer una profunda y gran fizcalización sobre a quienes se les cayeron edificios, puentes, escuelas u hospitales. Es insensata la escena donde la parte moderna del Hospital de Talca, entregada hace años, esta en incluso peor estado que la antigua ala que ya habÃa soportado dos terremotos de nuestra historia y que este tercero termino de destruir.
¿Quien debe reconstruir Chile?
“Del dicho al hecho, hay mucho trecho” dice un refrán, y no le falta razón. La gente siempre esta dispuesta a criticar o alabar las gestiones de un Gobierno, pero rara vez demuestra conocer ambas partes. Ningún Gobierno del mundo es totalmente bueno o totalmente malo, puesto que lo que perjudica a algunos, beneficia a otros. En este punto, muchos dirán “el hecho de perjudicar a algunos lo hace un mal Gobierno” pero les aseguro que si pertenecieran al grupo de los beneficiados, no criticarÃan eso. Y a esto voy: quienes critican a un Gobierno lo hacen porque no recibieron lo prometido durante las campañas o porque simplemente no supero las expectativas sin considerar si beneficio a un grupo más numeroso o más necesitado, mientras que los que alaban un Gobierno lo harán por todo lo contrario.
Hay gente que ignora o se hace la ciega frente a una verdad que esta ahÃ: las ideas son una y el resultado final es otro. Ningún polÃtico cumplirá todos sus proyectos y, si los hace, es muy probable que no se ejecuten como se planeo. Ningún presidente esta ajeno a esto y, si existiera, algo malo le encontrarÃan aunque fuese buscando fallas con lupa.
No estoy defendiendo ni atacando a ningún Gobierno, aunque reconozco que Piñera no es de mi agrado. Sin embargo, y si será el Presidente de este paÃs desde hoy hasta 4 años más, solo puedo desearle suerte y que cuide el paÃs tal como otros presidentes lo hicieron en su tiempo.
Hoy es el dÃa en que, luego de cuatro intensos años, Michelle Bachelet, la primera mujer en llegar al cargo, deja la presidencia de Chile. Un viaje con mucha turbulencia, pero que logró aterrizar en buenas condiciones.
Vaya que le tocó duro. No quito de mi mente 2006, sus primeros meses, en que hubo muchos conflictos. La revolución pingüina y los paros en la salud, que le trajeron varios dolores de cabeza. Más adelante, vendrÃa el caos del Transantiago y algunos casos de corrupción. Y como guinda de la torta, las descordinaciones que cobraron vidas en el Terremoto del 27/02.
Muchos dudamos de la gobernabilidad de Bachelet en esos momentos. Incluso, pensamos que no alcanzarÃa a terminar su perÃodo, que renunciarÃa (o serÃa destituÃda) antes. Sin embargo, la historia fue distinta. Logró salir adelante, y gracias a sus polÃticas sociales y manejo durante la crisis, no sólo pudo terminar su mandato, sino que también se convirtió en el Presidente saliente con mayor aprobación en su gestión.
Extrañaré de Bachelet esa imagen cordial que proyectaba. DifÃcilmente perdÃa la tranquilidad, y esa tranquilidad llegaba a nosotros (pese a que tuviera ministros prepotentes). Bachelet, más que presidenta, era como nuestra mami, o como la Señora Juanita que nos representaba. Su cercanÃa, ahora que regresa un hombre al cargo, será lo que echaremos de menos.
No sabemos si es un “hasta pronto” o un “hasta siempre”, pero su calidez será recordada.
Adiós, Michelle.
Se van, se van, se van. Los 16 cubos en perspectiva isométrica que formaron el logotipo del Gobierno de Chile desde que asumió Ricardo Lagos en 2000. Piñera los reemplazará por un escudo gris triste y milico, junto con una tipografÃa moderna y una combinación de colores rara.
Los cubos se van, y aunque los extrañaré, ciertamente cumplieron su misión, la misma que realizará el nuevo -y feo- logo. Unificar la imagen corporativa de los servicios gubernamentales, lo que antes de Ricardo Lagos, no existÃa.
¿Se acuerdan del sol multicolor del Ministerio de Salud? ¿Las casitas del MINVU? ¿La estrella del Mineduc? ¿La flor del Sernam? ¿La escalera del FOSIS? Antes del año 2000, cada dependencia del Gobierno tenÃa su propia imagen corporativa (y algunos casos, ni eso). El escudo de Frei y la Estrella de Aylwin sólo representaban a la Presidencia, no al Gobierno como lo hicieron los cubitos.
Con los cubitos, se impuso una imagen común para todos los ministerios, servicios y oficinas del Gobierno, siendo muy pocos los que sobrevivieron a tal imposición, como el SII o el INP. Y claro, las empresas estatales, que durante los años de Lagos igual recibieron su modernización de imagen, como Codelco o el BancoEstado.
Un cambio tan profundo como representó la imposición de los cubitos permitió el reconocimiento de todos los servicios dependientes del Gobierno por parte del común de la gente.
Y aunque sea feo, está claro que el nuevo logotipo cumplirá la misma misión que los cubitos que se van.
Tras la catástrofe que vivió nuestro paÃs, todos los ojos han estado puestos en la descoordinación de dos servicios dependientes del gobierno, el SHOA y la ONEMI. Sin embargo, pocos se han asomado a ver las consecuencias que ésta tendrá en el gobierno de Piñera.
Los dÃas anteriores al terremoto, parecÃa que el Presidente electo estaba buscando una excusa para graduar el cumplimiento de sus promesas de campaña. Dijo que “por legÃtimas y justas que sean, no todas (las demandas ciudadanas) podrán ser satisfechas†(El Mostrador), debido al déficit fiscal que le habÃa dejado Bachelet (La Nación). Sin embargo, tras la terrible catástrofe ocurrida en el paÃs, ya no tendrá que inventar excusas; obviamente deberá cambiar su agenda económica.
El último presidente de derecha, Jorge Alessandri, también tuvo que reformar su plan de gobierno por el terremoto de 1960 (Miami Herald). Sin embargo, la derecha chilena de los sesentas aún no caÃa en las redes del neoliberalismo friedmanita. Distinto fue para el terremoto de 1985; tras la catástrofe, el Chicago Boy Hernán Büchi tomó todo el poder económico, e implementó medidas que terminaron de raÃz con el proteccionismo estatal (Simenon).
Hoy, Piñera tiene las condiciones necesarias para dar un nuevo golpe neoliberal, o como dirÃa Naomi Klein, para inducir a Chile a La doctrina del shock; de hecho, algunos ya le están dando pautas para implementarla (Blog de la República). PodrÃamos decir entonces que se viene “el saqueo†empresarial a Chile.
Hace instantes leà en Facebook una nota de un amigo (recomiendo leer link) en la que hablaba del eficiente funcionamiento de las medidas de emergencia durante el gobierno de Salvador Allende para el terremoto de 1971, y hubo un par de cosas que me llamaron poderosamente la atención y que son sumamente necesarias para mejorar y entender, de mi punto de vista, lo sucedido recientemente.
Una de las cosas que afectó considerablemente a la rapidez del catastro de fallecidos, afectados y daños es la hipercentralización que sufre nuestro paÃs en la actualidad. A Chile, con la geografÃa que tiene, se le hace imposible hacer bien las cosas cuando todo depende de la capital, Santiago. Es necesario potenciar los gobiernos regionales y provinciales y darle mediana autonomÃa. El primer paso, por ejemplo, es la democratización de los altos cargos en estas divisiones administrativas: que los ciudadanos escojan a sus intendentes y gobernadores.
Además, hay que hacer una diferenciación en las épocas. En aquellos años existÃa el real concepto de socialismo, término auténticamente derivado del “ser social”, donde todos considerábamos a la persona del lado como un chileno más (sin ánimos de generalizar, tampoco). En cambio, ahora la sociedad es más individualista, piensa en sà mismo antes que el resto. La frase “la libertad de uno termina cuando empieza la del otro” ya es sólo un cliché, y es por esto que se justifica la presencia de militares en las zonas más agolpadas por el terremoto y maremoto, ya que las libertades personales han sido agredidas por la propia gente que dÃa a dÃa se olvida que todos somos iguales en derechos y deberes.
Esto es todo un ciclo: si el Gobierno no hace eficiencia, el pueblo toma su instinto animal y vulnera todo lo que tiene a su lado.