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Si uso Twitter es porque me encanta la inmediatez de las informaciones, casi siempre adelantándose a lo que aparece en la prensa escrita. Pero cuando ciertas personas maliciosas ocupan este medio para esparcir informaciones falsas en forma deliberada, engañando a usuarios, o por último acaparando su atención (ya que muchos esperamos siempre que un medio “confirme” las noticias), es totalmente inaceptable.
Y la cosa se agrava cuando hay periodistas entrometidos en la cuestión. ¿Acaso olvidaron la ética que aprendieron en la universidad? ¿No es su deber informar en vez de desinformar?. Yo creía que las cortinas de humo que levantaban los periodistas habían quedado en las portadas de los diarios de la dictadura, cuando tapaban los asesinatos y detenciones que efectuaba el ejército. Pero ahora, cuando los medios se supone (ojo, se supone) son neutrales, o por lo menos serios, ¿qué objeto tiene que hagan este tipo de jugarretas dignas de escuela básica?
Seamos más responsables señores. Los medios de comunicación son poderosos, la gente toma sus decisiones frente a lo que lee en internet, ve en la TV o escucha en la radio. Una mala información puede tener consecuencias nefastas. Tal vez ahora fue sólo el rumor de la muerte de un longevo ex Presidente, pero mañana puede ser otra cosa más grave.
La credibilidad es difícil ganarla, pero muy fácil perderla. Y eso lo sabe hasta un niño chico, gracias a la clásica fábula de “Pedrito y el lobo”. Hoy actualizada a “Twitter y el lobo”.
Los medios de comunicación a menudo exageran las noticias con el único fin de aumentar sus ganancias y solo algunos se salvan.
El ejemplo más claro que tengo: el pasado lunes a las 23:30hrs, un colectivo choco una casa de material ligero y falleció una mujer, mientras que un menor quedo con heridas leves. La causa fue una falla mecánica en el volante sumada con una falla en los frenos que impidió el reaccionar de la conductora. La mujer que conducía no tenia licencia ya que en esos momentos le estaban enseñando a conducir. Tampoco se encontraba bajo efectos del alcohol. La señora que falleció murió de forma instantánea, al ser aplastada por los materiales de su casa.
Esa era la noticia original. La publicada por los diarios era más o menos así: una mujer choco una casa de material ligero, falleciendo una mujer al ser aplastada por el vehiculo, mientras que un menor se encuentra de gravedad. La mujer no poseía licencia de conducir y se presume que estaría bajo los efectos del alcohol.
¿Será mucha exageración? A los diarios y noticiarios les importa vender, no informar. Un artículo publicado como “Falla mecánica provoca siniestro” es menos rentable que “Mujer en estado de ebriedad choca una casa” y de paso les ahorra más tinta al publicar menos detalles.
Y no se preocupe, ningún bebé murió aplastado. Es un ejemplo para que entienda que un titulo impactante vende más cuando una noticia no es muy entretenida y es lo que la mayoría de los medios hacen todos los días.
¿Pueden los medios de comunicación definir una elección? Esta claro que sí, y los ejemplos son abundantes. Sin embargo, es natural que lo sean, ya que cumplen un objetivo editorial dado por sus propietarios. El problema nace cuando existen “monopolios ideológicos” en los medios, tal como lo que pasa en Chile, donde gran parte de ellos son publicados por grupos cercanos a la derecha.
El Mercurio S.A. y Copesa controlan el mercado, imponiendo una visión que beneficia a algunos partidos y candidatos, y perjudica a otros. Piñera es dueño de Chilevisión, canal que se caracteriza por llenar su parrilla programática de delincuencia, incrementando los niveles de victimización, y dándole a su dueño la facultad de prometer que en su posible gobierno, pondrá un “candado a la puerta giratoria”. Debería decir que no se mostrarán tantos delitos en Chilevisión, y punto.
El único periódico de centro-izquierda que va quedando es La Nación, tras la muerte de Siete+7, tiempo después que éste fuera comprado por Copesa (¿sospechoso, no?). Todos critican la parcialidad de este diario, porque apoya a Frei y al Gobierno. ¿Y qué me dicen de los demás medios? ¿Son objetivos? Pareciera que ya nos acostumbramos a leer la parcialidad de los medios de derecha; la asumimos como “normal”, cuando claramente no lo es.
Podría seguir hablando de cuánto los medios han influido en las campañas presidenciales, pero es un tema que da para largo. Sólo puedo decir: no se compre todo lo que lee en la prensa.