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“Del dicho al hecho, hay mucho trecho” dice un refrán, y no le falta razón. La gente siempre esta dispuesta a criticar o alabar las gestiones de un Gobierno, pero rara vez demuestra conocer ambas partes. Ningún Gobierno del mundo es totalmente bueno o totalmente malo, puesto que lo que perjudica a algunos, beneficia a otros. En este punto, muchos dirán “el hecho de perjudicar a algunos lo hace un mal Gobierno” pero les aseguro que si pertenecieran al grupo de los beneficiados, no criticarÃan eso. Y a esto voy: quienes critican a un Gobierno lo hacen porque no recibieron lo prometido durante las campañas o porque simplemente no supero las expectativas sin considerar si beneficio a un grupo más numeroso o más necesitado, mientras que los que alaban un Gobierno lo harán por todo lo contrario.
Hay gente que ignora o se hace la ciega frente a una verdad que esta ahÃ: las ideas son una y el resultado final es otro. Ningún polÃtico cumplirá todos sus proyectos y, si los hace, es muy probable que no se ejecuten como se planeo. Ningún presidente esta ajeno a esto y, si existiera, algo malo le encontrarÃan aunque fuese buscando fallas con lupa.
No estoy defendiendo ni atacando a ningún Gobierno, aunque reconozco que Piñera no es de mi agrado. Sin embargo, y si será el Presidente de este paÃs desde hoy hasta 4 años más, solo puedo desearle suerte y que cuide el paÃs tal como otros presidentes lo hicieron en su tiempo.
Sin duda los resultados de esta elección presidencial han dejado una estela de repercusiones que nos perseguirán por los próximos 4 años, o más, y nadie se salvará de ello. El cambio de coalición e ideologÃa gobernante no dejará indiferentes, pero tampoco permitirá el avance que todos esperamos. Por mucho que se haya logrado en materias de paÃs y gobierno hay algo que no hemos superado: nuestro pasado.
Chile es un paÃs que ha estado estancado desde la elección de Salvador Allende, situación que fue reforzada por la dictadura y que el “retorno a la democracia” se ha preocupado de mantener. Estancado en hechos, ideologÃas, culpas, culpables, vÃctimas y victimarios, heridas que siguen abiertas y que a pesar de todo nadie ha hecho algo por curarlas, sino atenuar los sÃntomas.
Para que se produzca un avance real y efectivo Chile debe cambiar su paradigma de intentar ganarle al otro, como si fuese una batalla a muerte, y reconocer el grado de culpa de ambos bandos. Dejar de mentirle a la gente y a sà mismos, aceptar los propios errores y buscar entre todos una solución a los problemas que nos llevaron a los extremos que no queremos repetir. Eso nos llevará a la verdadera reconciliación, y no esa pantalla en que tratamos de engañarnos a nosotros mismos, a sabiendas de que todo es una mentira.
Chile es un paÃs en pleno crecimiento, con mucho potencial, y como tal, debe aprender de sus golpes y fracasos, o estará conminado a sufrir otra vez lo mismo.