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Imagen de fondo por Sigurd Decroos (link)

Ravinet y la peculiar política chilena

por Marco Correa Pérez

publicado en: Política

La reciente incorporación de Ravinet al gabinete del Presidente electo, Sebastián Piñera, provocó una fuerte crítica al interior de la Concertación, y más aún desde su propio (ahora ex) partido. Cuando comenzaron a surgir rumores sobre su designación como ministro, muchos esperábamos que fuese llevado al tribunal interno de la DC, en donde podría recibir una poco amistosa carta de expulsión. Sin embargo, él se adelantó a los hechos, renunciando tras 49 años de militancia.

Que todos hayamos vislumbrado la salida de Ravinet no es raro; estamos acostumbrados a la particular manera de hacer política en Chile. Porque en nuestro país llamar a gente de partidos de oposición no es una práctica esperable de un gobierno, como por ejemplo sucede en las naciones de “primer orden”. Sin ir más lejos, Obama dejó en el cargo de secretario de defensa al republicano Robert Gates, nombrado por Bush en 2006.

Otra costumbre política, que siempre vemos en las noticias internacionales, es la renuncia de los presidentes tras una derrota electoral de su partido o coalición. Yo no tengo memoria reciente de que eso haya sucedido en Chile (y si me equivoco, deben ser casos excepcionales), siendo un ejemplo de ello lo sucedido este año dentro de la Concertación, en donde Escalona fue el más reacio a asumir responsabilidades por el triunfo de Piñera.

Diagnóstico: aún no adquirimos esa madurez cívica que tanto pregonan los políticos profesionales. Otro indicio más de que continuamos en una eterna transición.

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11 Feb.2010
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La raíz de todos los males

por Marco González Luengo

publicado en: Política

Sin duda los resultados de esta elección presidencial han dejado una estela de repercusiones que nos perseguirán por los próximos 4 años, o más, y nadie se salvará de ello. El cambio de coalición e ideología gobernante no dejará indiferentes, pero tampoco permitirá el avance que todos esperamos. Por mucho que se haya logrado en materias de país y gobierno hay algo que no hemos superado: nuestro pasado.

Chile es un país que ha estado estancado desde la elección de Salvador Allende, situación que fue reforzada por la dictadura y que el “retorno a la democracia” se ha preocupado de mantener. Estancado en hechos, ideologías, culpas, culpables, víctimas y victimarios, heridas que siguen abiertas y que a pesar de todo nadie ha hecho algo por curarlas, sino atenuar los síntomas.

Para que se produzca un avance real y efectivo Chile debe cambiar su paradigma de intentar ganarle al otro, como si fuese una batalla a muerte, y reconocer el grado de culpa de ambos bandos. Dejar de mentirle a la gente y a sí mismos, aceptar los propios errores y buscar entre todos una solución a los problemas que nos llevaron a los extremos que no queremos repetir. Eso nos llevará a la verdadera reconciliación, y no esa pantalla en que tratamos de engañarnos a nosotros mismos, a sabiendas de que todo es una mentira.

Chile es un país en pleno crecimiento, con mucho potencial, y como tal, debe aprender de sus golpes y fracasos, o estará conminado a sufrir otra vez lo mismo.

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27 Ene.2010
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Piñera: ¿un real cambio?

por Marco Correa Pérez

publicado en: Política

Si hay una palabra que durante este 2010 trataré de borrar de mi vocabulario es “cambio”, ya que en el último tiempo ha sido más que prostituida en nuestro país. Mucho más que “progresismo”. Y ambas reflejan cosas opuestas: una significa seguir progresando, avanzar, mejorar lo hecho. La otra quiere decir “partir de cero”, “borrón y cuenta nueva”.

Desde 1999, con los “vientos de cambio” que prometía la candidatura de Lavín, la derecha ha enarbolado el “cambio” como su bandera de lucha. Tanto ha sido el impacto de este concepto en la masa electoral que incluso otros sectores se han colgado de esta palabra, como el díscolo Marco Enríquez-Ominami. ¿Pero será la derecha en La Moneda un real cambio?

En mi opinión, y en la de muchos otros, es dudoso que sea así. Piñera promete, en primer lugar, “mantener las políticas sociales de Bachelet”, lo que está obligado a cumplir, pues sino estaría justificando todos los temores que él mismo se preocupó de falsear en su campaña, y de paso perder la posibilidad de una elección favorable a la derecha en 2014. En segundo lugar, como lo afirmó el profesor Gabriel Salazar en una columna hace unos días, la derecha sólo vendrá a reforzar el neoliberalismo económico que predomina en Chile desde tiempos de Pinochet. Y en tercer lugar, poco cambio habrá en Chile si es que no se reforma la Constitución ni el sistema binominal, cosas que no están en los planes del nuevo gobierno.

Pocas esperanzas de cambio quedan en nuestro país; Piñera es continuidad.

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26 Ene.2010
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La DC y el poder

por Marco González Luengo

publicado en: Política

Desde que me lo dijo mi padre una vez que he tratado de sacármelo de la cabeza, tratando de darles el beneficio de la presunción de inocencia, pero simplemente no he podido ya que cada día que pasa hay noticias que confirman lo que él me dijo: la Democracia Cristiana es un partido ambicioso de poder.

Basta con remontarse a las “primarias” para elegir al candidato a presidente de las elecciones recién pasadas, donde Jorge Pizarro dictaminaba que “debe ser el turno de la Democracia Cristiana”. También es de notar que la mayoría de los cargos ministeriales, intendencias, gobernaciones y de estamentos del estado están en manos de un DC. E incluso si sacamos la cuenta, desde el “retorno de la democracia” hemos tenido 4 presidentes, 2 de ellos democratacristianos.

Si bien esto puede sonar como datos anecdóticos, en realidad dan cuenta de lo que planteaba mi papá: la DC es un monstruo insaciable de poder. Y si a eso le sumamos su oportunismo característico, tenemos como resultado el problema a nivel país que nos carcome y enfurece: la corrupción.

Aunque a decir verdad suena demasiado determinista y prejuicioso culpar a un partido político de uno de los mayores males de la nación, pero muy alejado de la realidad no está.

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25 Ene.2010
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Piñera y su tarea de desligar a la derecha de la dictadura militar

por Benjamín Mejías

publicado en: Política

En el día de hoy sin duda alguna hemos vivido, para bien de algunos, o para mal de otros, uno de los hitos políticos más importantes de los últimos años: después de casi 50 años la derecha vuelve al poder, luego que Sebastián Piñera venciera a Eduardo Frei en el balotaje por sólo 223.000 votos.

Es por lo anterior que durante estas últimas horas cientos y cientos de comentarios han convulsionado Facebook y Twitter, mayoritariamente descalificando al candidato de derecha por ser dueño de las empresas más importantes del país, como Lan Chile, Blanco y Negro y Chilevisión, entre otros, y por el hecho de pertenecer a la Coalición por el Cambio, trayendo de vuelta el sentimiento de terror que generó la dictadura militar durante la década de los 70′ y 80′, y es aquí donde me quiero detener.

Si bien Piñera ha afirmado en variadas discusiones que ninguna persona que haya trabajado en la administración de Pinochet estará en su gabinete, la gente sigue desconfiando en él, y no tanto por lo que representa su persona, sino por quienes lo acompañan. Es de destacar que la UDI cumplirá un rol preponderante es su gobierno y son ellos los que generan la poca creencia en su discurso, ya que la mayoría de sus actuales miembros están vinculados a aquel período.

Ahora sólo le queda al Presidente electo una impícita, pero gran labor: limpiar la mala imagen que ha tenido su coalición por tantos años y reafirmar sus palabras de que este gobierno realmente será de unidad nacional, y, a mí parecer, esto sólo se puede lograr trabajando por Chile y su gente, con gente joven y/o caras nuevas, lo que, claramente, no será una tarea fácil.

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18 Ene.2010
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No válidamente emitido

por Fernando A. Castro

publicado en: Política

Anularé mi voto. Igual que en la primera vuelta.

Pero con una diferencia, si antes anulé con resignación, ahora lo hago con orgullo. El discurso que predominó en esta campaña “No anules, si anulas, el otro gana”, me motivó aún más a no validar mi sufragio. No funcionó, por mucho que usaran gráfica alucinante.

No puedes convencer a alguien que anuló de esa manera. Tienes que demostrarle que tu proyecto de país realmente vale la pena, no asustarlo con que viene el cuco si no me acompañas. No, no y no.

Como votar en Chile es obligatorio, la única manera de abstenerte sin arriesgarte a pagar una multa, si no puedes excusarte, es sufragar en blanco o anular.

Y motivos tengo para anular. Ninguno de los candidatos logró entusiasmarme, convencerme, creer siquiera en algo de sus propuestas. Tampoco puedo votar “para evitar que el otro gane”, porque así apoyaré a un candidato que tampoco quiero que sea Presidente.

Estadisticamente, el voto nulo no vale nada. No se sumará a los votos de ningún candidato, como tampoco los blancos. Pero para mi, significa demasiado. Significa que seré oposición del próximo Presidente, sea quien sea, una posición en la que me sentiré mucho más cómodo que votando por un candidato no porque quiero, sino para que el otro no gane.

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16 Ene.2010
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Marco, el rockstar

por Adrián Fernández-Romo G.

publicado en: Política

Quién iba a pensarlo. Y es que, a seis días de las elecciones, la mirada no se centra precisamente en los dos candidatos que disputan el sillón presidencial, sino que todos están pendientes del tercer lugar, el que se llevó un 20% de los votos: Marco Enríquez-Ominami.

Sí, y es que ya se pueden hacer analogías con la imagen de MEO y cómo, unos más descaradamente que otros, quieren sus votos para sí. Marco en este momento es el rockero al cual todos le quieren pedir un autógrafo, y después jactarse que lo tienen y el otro no. O también Marco podría ser un futbolista al cual se le quieren colgar unas modelos para hacerse “famosas”. O también Marco podría ser un grupo de Axé en que los teenagers mandan todos los cupones para poder tener una once con él.

Así es, tanto Piñera como Frei han llamado a los adherentes de MEO a unirse a sus filas y a votar por sus candidaturas. Y por lo que se ha visto, siguen estando mitad y mitad. Un porcentaje importante de votos que podrían decidir quién será nuestro próximo presidente.

Sin embargo, quien lleva la batuta del progresismo aún no dice por quien votar. Y es que, si es consecuente con su campaña, no debiera, ya que siempre sostuvo que ambos candidatos son más de lo mismo.

Y ahora, vemos a MEO formando un nuevo referente, el de “la voz de los sin voz”, o de “quien representa realmente un cambio”. Y Marco comienza a tomar más peso en el mundo político de nuestro país. Quizá el rockstar que hoy conocemos, producto del trabajo constante y las ideas claras en pro de todos los chilenos, se convierta en Presidente el 2014. Eso, sólo el tiempo lo sabe.

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11 Ene.2010
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