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Sin duda los resultados de esta elección presidencial han dejado una estela de repercusiones que nos perseguirán por los próximos 4 años, o más, y nadie se salvará de ello. El cambio de coalición e ideología gobernante no dejará indiferentes, pero tampoco permitirá el avance que todos esperamos. Por mucho que se haya logrado en materias de país y gobierno hay algo que no hemos superado: nuestro pasado.
Chile es un país que ha estado estancado desde la elección de Salvador Allende, situación que fue reforzada por la dictadura y que el “retorno a la democracia” se ha preocupado de mantener. Estancado en hechos, ideologías, culpas, culpables, víctimas y victimarios, heridas que siguen abiertas y que a pesar de todo nadie ha hecho algo por curarlas, sino atenuar los síntomas.
Para que se produzca un avance real y efectivo Chile debe cambiar su paradigma de intentar ganarle al otro, como si fuese una batalla a muerte, y reconocer el grado de culpa de ambos bandos. Dejar de mentirle a la gente y a sí mismos, aceptar los propios errores y buscar entre todos una solución a los problemas que nos llevaron a los extremos que no queremos repetir. Eso nos llevará a la verdadera reconciliación, y no esa pantalla en que tratamos de engañarnos a nosotros mismos, a sabiendas de que todo es una mentira.
Chile es un país en pleno crecimiento, con mucho potencial, y como tal, debe aprender de sus golpes y fracasos, o estará conminado a sufrir otra vez lo mismo.
En el día de hoy sin duda alguna hemos vivido, para bien de algunos, o para mal de otros, uno de los hitos políticos más importantes de los últimos años: después de casi 50 años la derecha vuelve al poder, luego que Sebastián Piñera venciera a Eduardo Frei en el balotaje por sólo 223.000 votos.
Es por lo anterior que durante estas últimas horas cientos y cientos de comentarios han convulsionado Facebook y Twitter, mayoritariamente descalificando al candidato de derecha por ser dueño de las empresas más importantes del país, como Lan Chile, Blanco y Negro y Chilevisión, entre otros, y por el hecho de pertenecer a la Coalición por el Cambio, trayendo de vuelta el sentimiento de terror que generó la dictadura militar durante la década de los 70′ y 80′, y es aquí donde me quiero detener.
Si bien Piñera ha afirmado en variadas discusiones que ninguna persona que haya trabajado en la administración de Pinochet estará en su gabinete, la gente sigue desconfiando en él, y no tanto por lo que representa su persona, sino por quienes lo acompañan. Es de destacar que la UDI cumplirá un rol preponderante es su gobierno y son ellos los que generan la poca creencia en su discurso, ya que la mayoría de sus actuales miembros están vinculados a aquel período.
Ahora sólo le queda al Presidente electo una impícita, pero gran labor: limpiar la mala imagen que ha tenido su coalición por tantos años y reafirmar sus palabras de que este gobierno realmente será de unidad nacional, y, a mí parecer, esto sólo se puede lograr trabajando por Chile y su gente, con gente joven y/o caras nuevas, lo que, claramente, no será una tarea fácil.
Anularé mi voto. Igual que en la primera vuelta.
Pero con una diferencia, si antes anulé con resignación, ahora lo hago con orgullo. El discurso que predominó en esta campaña “No anules, si anulas, el otro gana”, me motivó aún más a no validar mi sufragio. No funcionó, por mucho que usaran gráfica alucinante.
No puedes convencer a alguien que anuló de esa manera. Tienes que demostrarle que tu proyecto de país realmente vale la pena, no asustarlo con que viene el cuco si no me acompañas. No, no y no.
Como votar en Chile es obligatorio, la única manera de abstenerte sin arriesgarte a pagar una multa, si no puedes excusarte, es sufragar en blanco o anular.
Y motivos tengo para anular. Ninguno de los candidatos logró entusiasmarme, convencerme, creer siquiera en algo de sus propuestas. Tampoco puedo votar “para evitar que el otro gane”, porque así apoyaré a un candidato que tampoco quiero que sea Presidente.
Estadisticamente, el voto nulo no vale nada. No se sumará a los votos de ningún candidato, como tampoco los blancos. Pero para mi, significa demasiado. Significa que seré oposición del próximo Presidente, sea quien sea, una posición en la que me sentiré mucho más cómodo que votando por un candidato no porque quiero, sino para que el otro no gane.
Quién iba a pensarlo. Y es que, a seis días de las elecciones, la mirada no se centra precisamente en los dos candidatos que disputan el sillón presidencial, sino que todos están pendientes del tercer lugar, el que se llevó un 20% de los votos: Marco Enríquez-Ominami.
Sí, y es que ya se pueden hacer analogías con la imagen de MEO y cómo, unos más descaradamente que otros, quieren sus votos para sí. Marco en este momento es el rockero al cual todos le quieren pedir un autógrafo, y después jactarse que lo tienen y el otro no. O también Marco podría ser un futbolista al cual se le quieren colgar unas modelos para hacerse “famosas”. O también Marco podría ser un grupo de Axé en que los teenagers mandan todos los cupones para poder tener una once con él.
Así es, tanto Piñera como Frei han llamado a los adherentes de MEO a unirse a sus filas y a votar por sus candidaturas. Y por lo que se ha visto, siguen estando mitad y mitad. Un porcentaje importante de votos que podrían decidir quién será nuestro próximo presidente.
Sin embargo, quien lleva la batuta del progresismo aún no dice por quien votar. Y es que, si es consecuente con su campaña, no debiera, ya que siempre sostuvo que ambos candidatos son más de lo mismo.
Y ahora, vemos a MEO formando un nuevo referente, el de “la voz de los sin voz”, o de “quien representa realmente un cambio”. Y Marco comienza a tomar más peso en el mundo político de nuestro país. Quizá el rockstar que hoy conocemos, producto del trabajo constante y las ideas claras en pro de todos los chilenos, se convierta en Presidente el 2014. Eso, sólo el tiempo lo sabe.
Hoy —los que seguimos el Rally Dakar— pudimos apreciar uno de los hechos más decepcionantes de la historia del deporte nacional. El piloto nacional Carlo de Gavardo, que este año competía por segunda vez consecutiva en esta competencia que recorre Argentina y Chile, fue descalificado en la 3ª etapa (que recorrió el tramo entre las localidades trasandinas de La Rioja y Fiambalá) por no haber pasado por uno de los tres check point.
Ya, OK, a todos nos puede pasar, ¿pero por qué tanto revuelo? Resulta que nuestro querido Carlo, que conducía una Hummer (sí, de las mismas de Farkas), recibió nada más y nada menos que US$1,000,000 de parte del Gobierno para el financiamiento de su participación, a cambio de promocionar el nombre de Chile en su auto, noticia que pasó desapercibida y que realmente preocupa, por un lado, por la cantidad exorbitante e inédita de dinero dada a un deportista nacional con dineros fiscales, y por otro, por la poca experiencia que éste poseía en la competencia, ya que más allá que éste sea su 13º Dakar, es recién el 2º año en que corre autos (luego de su grave lesión que le impidió volver a las motos).
¿Esto, sumado a las extrañas portadas del diario La Nación y el sorpresivo anuncio de la Línea 6 del Metro de Santiago, será otro lobby de nuestro gabinete para conseguir más votos para el candidato presidencial oficialista o simplemente una irresponsabilidad de Chiledeportes al entregar dineros a un piloto que recién viene iniciándose en el tema de los autos?
3 de Enero de 2010, y (junto con desearles a todos un muy feliz año nuevo), hoy quiero comentar brevemente el 2do Round de la lucha por el sillón presidencial (el cual no tiene precio, aunque para lo demás puedes usar TatanCard, o en su defecto, tomarte la lata de Frei). Hoy nos encontramos nuevamente con la franja, y atentamente observamos, en esos 10 minutos (5 por nuca; se agradece la reducción a la de antes!) lo que ambos candidatos estaban dispuestos a entregar.
A mi modo de ver, ambos se enfocaron en enganchar con el estilo de Marco Enríquez-Ominami: franjas con música pegote, bien activas y aceleradas, con harta juventud y harto humor. Frei directamente le tiró el palo a Piñera (lo que para mi fue lo que salvó su franja de hoy, carente de propuestas y con mucho blá-blá), y Piñera se dedicó a una franja muy acelerada, donde se notó el interés de cazar el voto “MEOista” (imitando el estilo de franja), y señalando nuevamente sus propuestas. Eso si, aún esperamos “la lata de Frei”.
1er día, y –para mi- las franjas se equilibraron. Piñera se sabe aventajado y se enfocó en reforzar lo que le dio ventaja. Frei se sabe latero y en desventaja, y apeló a lo que le faltó tanto en la versión anterior. Tenemos de aquí hasta el 14, para ver que hacen los “creativos franjeros” en esta ocasión.
Y tú, lector(a): ¿Qué franja te gustó más? ¿Y por qué?
Los nervios comienzan a acrecentarse, los candidatos se juegan sus últimas fichas en los últimos días de la campaña, todo esto, porque ya tenemos las elecciones Presidenciales y Parlamentarias a la vuelta de la esquina. La “fiesta de la Democracia” está ahí no más. El próximo domingo será el día en que los que estamos inscritos iremos a los colegios a marcarnos el dedo con tinta y dejar marcada nuestra preferencia o no-preferencia por alguno de los señores, señoritos, señoras o señoritas que, recordemos, serán nuestros representantes en el Congreso y en La Moneda.
A esta altura poco hay que hacer, normalmente las decisiones de las personas ya están tomadas y la suerte está echada. A tan pocos días las tendencias son difíciles de cambiar y, salvo un error garrafal de algún candidato o un golpe maestro de otro, el status quo será el que predominará los últimos días. Pirotecnia habrá, imágenes bonitas e historias chocantes en la franja habrán, pero serán sólo un efecto mediático con resultados mínimos.
Y como ya no creo que nada cambie y que sólo votos marginales podrían irse a algún candidato o ser retirados de otro o de todos, es hora de las apuestas, de jugármela por una combinación de resultados para la elección de Presidente, la que al final, será la que marque la pauta el domingo 13. Mi apuesta es la siguiente:
Jorge Arrate: 5,5 %
Marco Enríquez-Ominami: 24,5 %
Sebastián Piñera: 41 %
Eduardo Frei: 29 %
Yo ya aposté, es su turno. Sólo debe sumar 100%. Juegue…