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Hoy varios usuarios nos encontramos en nuestras cuentas de GMail, con un nuevo link añadido a nuestro correo: Buzz, la nueva creación de Google, que en resumidas cuentas (y por lo visto hasta ahora) ex un mix entre Twitter, la página de inicio de Facebook y (¿el fallido?) Google Wave.
Buzz integra en GMail una herramienta que permite establecer contacto tipo “chat” -con posibilidad de añadir imágenes, video, links y otros- con distintos usuarios conocidos y/o desconocidos (a quienes puedes seguir/que te sigan, tanto de tu libreta de GMail como de los registros de Google y los contactos afines de otros amigos). Estos últimos se van agregando a los “Buzzeos” (como se ha denominado a las cadenas de Buzz, así como estaban las “Waves”) en la medida que tengan contacto con alguien que participe del buzzeo, y le siga. De esta forma, esto puede abrir muchas nuevas redes de contacto, pero a la vez puede generar mucha confusión a la hora de realizar dichos contactos. Los buzzeos también son visibles en otros productos google como GMaps.
La crítica no se hizo esperar, y ya se califica de “inútil” a la herramienta. Si bien me quedo con Twitter (por lejos), Twitter tampoco alcanzó el éxito en 1 día. Démosle tiempo a Buzz para ver cual es su potencialidad. Quizás este es el producto final de Wave, o un paso más a algo mejor.
Y como dije en la tarde, un chiste: van dos amigos en lancha, y uno le dice al otro “buceemos?” A lo que el otro acepta. El 1ro se tira al agua; el 2do saca el celular.
Si uso Twitter es porque me encanta la inmediatez de las informaciones, casi siempre adelantándose a lo que aparece en la prensa escrita. Pero cuando ciertas personas maliciosas ocupan este medio para esparcir informaciones falsas en forma deliberada, engañando a usuarios, o por último acaparando su atención (ya que muchos esperamos siempre que un medio “confirme” las noticias), es totalmente inaceptable.
Y la cosa se agrava cuando hay periodistas entrometidos en la cuestión. ¿Acaso olvidaron la ética que aprendieron en la universidad? ¿No es su deber informar en vez de desinformar?. Yo creía que las cortinas de humo que levantaban los periodistas habían quedado en las portadas de los diarios de la dictadura, cuando tapaban los asesinatos y detenciones que efectuaba el ejército. Pero ahora, cuando los medios se supone (ojo, se supone) son neutrales, o por lo menos serios, ¿qué objeto tiene que hagan este tipo de jugarretas dignas de escuela básica?
Seamos más responsables señores. Los medios de comunicación son poderosos, la gente toma sus decisiones frente a lo que lee en internet, ve en la TV o escucha en la radio. Una mala información puede tener consecuencias nefastas. Tal vez ahora fue sólo el rumor de la muerte de un longevo ex Presidente, pero mañana puede ser otra cosa más grave.
La credibilidad es difícil ganarla, pero muy fácil perderla. Y eso lo sabe hasta un niño chico, gracias a la clásica fábula de “Pedrito y el lobo”. Hoy actualizada a “Twitter y el lobo”.
En el día de hoy sin duda alguna hemos vivido, para bien de algunos, o para mal de otros, uno de los hitos políticos más importantes de los últimos años: después de casi 50 años la derecha vuelve al poder, luego que Sebastián Piñera venciera a Eduardo Frei en el balotaje por sólo 223.000 votos.
Es por lo anterior que durante estas últimas horas cientos y cientos de comentarios han convulsionado Facebook y Twitter, mayoritariamente descalificando al candidato de derecha por ser dueño de las empresas más importantes del país, como Lan Chile, Blanco y Negro y Chilevisión, entre otros, y por el hecho de pertenecer a la Coalición por el Cambio, trayendo de vuelta el sentimiento de terror que generó la dictadura militar durante la década de los 70′ y 80′, y es aquí donde me quiero detener.
Si bien Piñera ha afirmado en variadas discusiones que ninguna persona que haya trabajado en la administración de Pinochet estará en su gabinete, la gente sigue desconfiando en él, y no tanto por lo que representa su persona, sino por quienes lo acompañan. Es de destacar que la UDI cumplirá un rol preponderante es su gobierno y son ellos los que generan la poca creencia en su discurso, ya que la mayoría de sus actuales miembros están vinculados a aquel período.
Ahora sólo le queda al Presidente electo una impícita, pero gran labor: limpiar la mala imagen que ha tenido su coalición por tantos años y reafirmar sus palabras de que este gobierno realmente será de unidad nacional, y, a mí parecer, esto sólo se puede lograr trabajando por Chile y su gente, con gente joven y/o caras nuevas, lo que, claramente, no será una tarea fácil.
Hoy cumplo dos años en Twitter. Sí eso sólo me importa a mí y a nadie más, es algo irrelevante. Pero indica que ya me hice un fanático de esta página, pues fui de menos a más. Primero hice la cuenta, tuve unos pocos followers, y la olvidé por meses. Luego la retomé, se convirtió en un boom, me fanaticé y hoy hasta invierto plata para tuitear en el celular, asisto a juntas con tuiteros, e incluso he formado amistades con gente que conocí en Twitter. ¿Y eso qué tiene?
Bueno, el problema surge cuando uno se da cuenta que la vida no es sólo internet, que uno tiene una serie de obligaciones más, en mi caso ser estudiante de Derecho, una carrera que te absorbe como todas, pero que te estresa como ninguna, y para más remate en una de las mejores escuelas del país –humildemente. De hecho, por eso he sido ingrato con Colapso!, ya que mi cerebro realmente “colapsa” y no me deja escribir nada como quisiera. No salgo de una prueba, para pensar en la siguiente.
¿Cómo solucionar esto? A estas alturas no puedo prescindir del Internet y de Twitter en específico, ha tornado parte de mí. Intenté hacer un “apagón digital” durante unos días en que tenía una prueba difícil, pero no pude. Todo se hace más entretenido en Twitter; la TV, los viajes, las esperas. Es inevitable no entrar a echar un vistazo al timeline.
En definitiva, no hay cura para esta adicción. Sólo me queda el consuelo que es una adicción sana, y que tiene sus utilidades: informarse en tiempo real, entretenerse y conocer gente.
Google metió mucho ruido con Wave, el servicio que pondría a internet de cabeza. Pero han pasado 2 meses desde que se abrió su beta privada, y a juzgar por lo que he visto, su éxito se queda solo en las invitaciones.
Y es que la verdad Wave es una novedad obsoleta: pretende reinventar el correo electronico haciendo que sea más “instantaneo” y participativo, pero hago eso todos los días al usar Messenger, GTalk o cualquier cliente de mensajería. Incluso Twitter permite esa instantaneidad que Wave intenta “poner de moda”.
Por otra parte, la gente que llega al servicio se topa con la unitilidad del servicio. Basta preguntarle a algún usuario de Wave si le ha resultado útil, y comprenderas por que digo que es un fracaso con todas sus letras. El problema es que Google lo considera un éxito porque la gente desea invitaciones, pero cualquiera desearía una invitación de un servicio desconocido que dice ser innovador.
Estamos ante la presencia del mayor fracaso de Google, del cual lo único que perdurará en el tiempo será su diseño, que esta muy bonito, a mi parecer.
Llevo 12 años en internet. Mis primeras incursiones en la red fueron para buscar fotos e información de mis bandas y actores preferidos. Esperaba horas para que se bajara una canción. Dejaba el computador encendido por la noche con tal de bajar un video. Miraba con desesperación cómo una foto tardaba varios minutos en cargar. Luego me sumergí en el mundo del chat. Nunca fui fanática, aunque utilicé bastante MIRC. Comencé con ICQ, luego MSN, luego los foros. La web 2.0 o “redes sociales”, partieron allí. Recuerdo haberme inscrito en varios foros de música extranjeros, tenía varias cuentas de MSN y de e-mail y entraba en varios canales de chat en MIRC. Antes de tener banda ancha debía controlar mi acceso a internet. Una vez que la tuve podía pasar tantas horas frente al computador como mi cabeza y ojos me lo permitieran. Y ahora que tengo un dichoso iPhone la línea divisoria es casi inexistente. Quizás te sientas identificado. Es curioso como las personas aprecian su libertad más que nada en el mundo, pero aún así se esclavizan a sí mismos. Mientras más cuentas de e-mail, Twitter, Plaxo, MySpace, Facebook tengamos y en más foros participemos, más difícil será desconectarnos. Es importante preguntarnos algo: ¿está nuestra vida personal y nuestra conexión con las personas que nos rodean viéndose afectada por el tiempo que pasamos en internet? ¿Tiene algún valor dividirnos en tantas identidades al mismo tiempo, o es mejor dedicarnos a unas pocas y hacerlo bien?
Con la noticia de que Twitter al fin estara en español, no pude evitar pensar en Birddi, una copia descarada de Twitter que intenta colgarse de la popularidad del servicio microbloggin más popular del mundo.
No tiene caso explicar de que se trata la idea de Birddi: si conoces Twitter, es exactamente lo mismo, salvo pequeños detalles que se crearon con el fin de complicarnos más la vida: los replys son tipo &usuario, y se pueden enviar DM tan solo con seguir a una persona. Esto, indudablemente, hara que los spammers se llenen los bolsillos con dinero al enviarnos publicidad de viagra sin que podamos decir por lo menos “lo dejo de seguir y se acabo!”.
El fin de Birddi se acerca, y solo puede frenarlo una cosa: desaparecer con la frente en alto (si es que tiene cara, luego del tremendo plagio que realizo) antes de que el tiempo lo mate, y todos nos riamos de un proyecto que es muy probable que se creara con la mejor de las intenciones, pero que se estreno como la copia descarada más grande del twittmundo.
A todos nos gustan los plagios (y hemos cometido más de alguno), pero aquellos que añaden más cosas utiles en comparación con el proyecto plagiado, cosa que Birddi no hace y lo sabemos.